El impacto transcendental de la obra de Cayce

Por Denise E. Farris

Las lecturas de Edgar Cayce me han cambiado la vida durante muchos años, y los congresos de ARE y el grupo de estudio “En busca de Dios” han sido igualmente transformadores. Una de mis lecturas favoritas de Cayce habla del “propósito de nuestra alma” y sugiere que en vez de cambiar el mundo uno mismo de un día para el otro, puede ser tan sencillo como iluminar un aspecto de una persona que conoces, cada día. Me acuerdo de mi sensación de alivio ante una acción tan factible y, sin embargo, con un impacto colectivo tan poderoso que me guía hasta hoy en día.

Recientemente asistí al seminario “Atención plena” en la sede de ARE en Virginia Beach, VA. ¡Fue un gran congreso! Los conceptos son tan potentes que escribí una serie entera de notas por cada uno de los conferenciantes para recordarme a mí mismo de esos conceptos clave en el futuro. Muchas personas en la conferencia hicieron preguntas: “¿Qué pasa si mi carrera actual no está en línea con el propósito de mi alma? ¿Debo dejar de fumar? ” Sus dirigentes respondieron: ” ¿Qué piensa Usted ” Me explicaron que cada persona debe responder a esa pregunta en privado. Yo pensé en mi propia experiencia y me di cuenta de que en un período de 30 años, los estudios de ARE de forma gradual, pero totalmente, remodelaron mi vida externa para alinearme con mi ideal espiritual. ¡Ni siquiera había reconocido esto hasta la conferencia!.

En 1996 abandoné una firma de abogados para comenzar mi propia práctica. A pesar de que odio las litigaciones, casi el 95% de mi práctica eran disputas. ¡Sufrí muchas enfermedades inducidas por el estrés en esos primeros años! Durante los altibajos de más de 17 años, mi práctica privada se transformó poco a poco de un expediente contencioso completo en una práctica que es pequeña y variada, orientada en la mediación, flexible y rentable. Yo empiezo cada día con meditación y también puedo hacer meditaciones breves durante todo el día cuando es necesario. Puedo tomarme libre los miércoles y dedicar ese día para tener más equilibrio, para hacer meditación y masajes. Curiosamente, mis horas de sueldo y los ingresos no se han reducido aunque se podría esperar que lo hicieran. También soy capaz de proporcionar pro bono (donando servicios legales) para diversas organizaciones 501 (c) 3 obras de caridad, muchas de las cuales son, o bien terapia equina o programas de desarrollo de terapia equina, o casas de rehabilitación para adultos con discapacidad mental o física, o adultos jóvenes que apenas han sido liberados de las casas de adopción. Casi el 90% de mis casos de litigio se resuelven pronto y sin juicio. En muchos casos, las partes respectivas vuelven a hacer negocios otra vez. A principios de marzo, voy a completar mi formación Asociación Americana de Arbitraje como mediadora / árbitro AAA y esperamos que se centre cada vez más en ese lado de mi práctica. Sigo trabajando con pequeñas empresas y  minorías y con mujeres propietarias de negocios a nivel local, estatal, y en programas nacionales de desarrollo económico y en formación de abogacía legislativa. En otras palabras, sin haberme dado cuenta siquiera, ¡mi temible trabajo se convirtió en mi “trabajo ideal”! Era tan gradual que (¡aparentemente!) yo no me di cuenta de lo que estaba pasando hasta el congreso de ARE sobre Atención plena. Gracias ARE por la conferencia y por el sutil recordatorio de “atención plena” para reconocer y apreciar que lo que pedimos, es posible que lo hayamos recibido ¡sin siquiera darnos cuenta!

La conferencia también generó una sincronía increíble, durante e inmediatamente después de la misma. Otro participante de la conferencia, sabiendo que yo había hecho un montón de trabajo de formación legislativa, me habló de un libro escrito por el congresista Tim Ryan de Ohio titulado Una nación Consciente. Inmediatamente lo compré y lo leí en mi regreso a Kansas City. Los conceptos del libro, que emplean muchas de las nociones de Kabat Zinn Jon que se impartieron en la conferencia, eran justo la fuente de lo que estaba buscando de mi deseo de cambiar gradualmente el diálogo político. Dos días después de mi regreso, tuve que volar para hablar con uno de mis testigos expertos, ingeniero comercial de la construcción que se especializa en el análisis de varios millones de dólares de créditos de desarrollo comercial. En la cena, le hablé de que había completado recientemente el seminario de atención plena en Virginia Beach y de lo impresionada que estaba con los muchos conceptos discutidos. Imaginen mi sorpresa cuando me dijo que él estaba estudiando materiales de Lama Surya Das sobre el mismo tema. ¡Él no podía creer que acababa de asistir a una conferencia con el Lama y que lo había conocido y que fui capaz de hablar con él en persona!

Mi intención espiritual para el 2013 es “deliberación”. No puedo esperar a ver dónde y qué se ofrece cada día al seguir adelante. Me siento muy afortunada de haber asistido a la conferencia, visitado la sede después de tantos años, haber experimentado un masaje Cayce / Reilly ® por primera vez, y luego ser bendecida por estas múltiples “Qué casualidad”, después de la conferencia. Estoy muy agradecida a la organización A.R.E. y a su personal por continuar con esta importante labor.

Cuando pienso que me ha llevado casi 30 años escribir esta carta, me imagino cómo muchas otras personas anónimas, gente tranquila ha sido tocada por la experiencia y ¡por su trabajo! Por favor, recuerden el mucho y buen trabajo que se transfiere tranquilamente a las personas más allá de su conocimiento inmediato. Sigan así, y “¡Gracias!”

Denise E. Farris, Esq.

Denise Farris Esq.Denise es la socia gerente de la firma de abogados Farris, LLC en Kansas City, Mo., y practica negocios empresariales, construcción comercial general y la ley equina. La empresa goza del más alto rango de Martindale Hubbell “AV” por su experiencia y ética, y Denise se encuentra entre las mujeres prominentes Mujeres Abogadas, “las mejores ” y “Super Abogadas” del KC Business Journal Missouri / Kansas. Su práctica enfatiza la formación de la pequeña empresa, gestión de riesgos, contratación administrativa y de negocios mujeres cuestiones de desarrollo económico y de las minorías / pequeñas a nivel local, estatal y nacional. Denise es una autora y conferencista frecuente en los parámetros constitucionales de los programas de acción afirmativa del gobierno, así como vehículos de contratación pública únicos. Ella ha trabajado en los últimos veinte años con los gobiernos de Kansas City, Mo.; el Gobierno unificado del condado de Wyandotte, Estados de Missouri y Kansas en cada uno de sus programas de M / W / DBE. En 2013, Denise creó “Perspectivas Resolución de Disputas, LLC”, un servicio de mediación y arbitraje que utiliza la capacitación formal y guías para la práctica de la Asociación Americana de Arbitraje.

Reencarnación y karma

¿Qué dicen las lecturas de Edgar Cayce sobre la reencarnación y el karma?

Edgar Cayce La Historia del Alma

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    Edgar Cayce realizó su primera lectura en 1901, acerca de un problema de salud que le concernía personalmente. Luego dictó muchas más, pero el concepto de la reencarnación no apareció hasta 1923, en una sesión ejecutada para Arthur Lammers, impresor en Dayton, Ohio. Conviene mencionar que una lectura había abordado la cuestión doce años antes; no obstante, la alusión se ignoró durante mucho tiempo, pues nadie en el entorno de Cayce conocía el concepto en aquel entonces. A fin de cuentas, la reencarnación fue el objeto de casi dos mil lecturas psíquicas, denominadas “lecturas de vida”. Constituye el segundo gran tema evocado por Cayce en trance.

    En esencia, ¿qué es la reencarnación? Es la creencia de que cada uno de nosotros pasa por vidas sucesivas, con el propósito de crecer en espíritu y de recobrar la plena conciencia de su naturaleza divina. El punto de vista de Cayce excluye la metempsicosis o transmigración de las almas, según la cual los humanos pueden reencarnarse en forma animal. A la vez, provee un marco filosófico para el pasado, poniendo especial énfasis en la manera de asumir nuestra existencia actual: debemos vivir el momento presente, procurando desarrollarnos espiritualmente y ayudarnos los unos a los otros. Las lecturas enseñan que el recorrido que hemos efectuado nos ha traído al punto en que nos encontramos. Sin embargo, lo esencial no es quiénes hemos sido o qué hemos hecho antes, sino cómo reaccionamos frente a las oportunidades y a las pruebas que surgen ahora mismo, dondequiera que nos hallemos. En efecto, nuestras elecciones y conducta del momento, provenientes de nuestro libre albedrío, son las que realmente importan. La perspectiva de Cayce, para nada fatalista, abre horizontes casi ilimitados.

En las lecturas, Cayce señaló también el peligro de comprender incorrectamente la reencarnación. Indicó que ciertas teorías alteraban su verdadero significado. En particular, todas las que no reconocían la libre voluntad creaban lo que llamó “un monstruo kármico”, es decir una idea errónea que no tomaba en cuenta los hechos auténticos, ni la estrecha conexión existente entre el karma, el libre albedrío, el destino y la gracia. Aún hoy en día, mucha gente interpreta, de manera equivocada, la reencarnación como un eslabonamiento o una concatenación ineluctable de experiencias y de relaciones que nos impone nuestro karma. Si así fuera, nuestras decisiones anteriores nos obligarían a seguir una trayectoria marcada con acontecimientos específicos, y nuestro porvenir ya estaría fijado. Esta visión difiere totalmente de la de Cayce, pues las lecturas destacan que el pasado no proporciona sino una coyuntura posible o probable. Muestran que, lejos de ser meros espectadores, a veces reticentes, desempeñamos un papel dinámico en el desenvolvimiento de nuestra propia existencia.

La palabra “karma” es un término sánscrito que significa “obra, hecho o acto”. A menudo se le da el sentido de “causa y efecto”. Las lecturas concuerdan con esta acepción, pero añaden la noción filosófica inédita y exclusiva de que el karma puede definirse como una memoria. Por ende, no se trata de una “deuda” que tenemos que pagar conforme a algún criterio universal, ni de una serie de experiencias determinadas por nuestras previas acciones, buenas o malas. El karma es sólo una memoria, una fuente de información que incluye elementos ‘positivos’ y otros aparentemente ‘negativos’, en la cual el subconsciente busca los datos que utiliza en el presente. Esto explica, por ejemplo, las afinidades o las animosidades espontáneas que sentimos por ciertas personas. Aunque esa memoria subconsciente se refleja en nuestra fisonomía e influye en nuestros pensamientos, reacciones y decisiones, siempre podemos recurrir al libre albedrío para orientar nuestra vida.

Las lecturas de Cayce mencionan que cuando fallecemos, no nos reencarnamos de inmediato. Puesto que lo que llamamos subconsciente en el plano físico viene a ser nuestro consciente en el más allá, el alma recapitula todo lo que ha atravesado y escoge, entre las lecciones que debe aprender, las que se siente capaz de asumir ahora a fin de seguir su evolución. Entonces aguarda el momento propicio para renacer en la tierra. Ordinariamente, elige un entorno que ha conocido antes. En cada nueva vida, opta por un cuerpo masculino o femenino, según el objetivo de su encarnación. Además, selecciona el ámbito y las condiciones (padres, familia, lugar, época, etc.) que le permitirán perfeccionarse y cumplir con lo que espera realizar. Sin embargo, sus experiencias dependerán de la forma en que emplee su libre albedrío dentro de ese contexto. En efecto, podemos considerar nuestras tribulaciones como obstáculos e impedimentos o, por el contrario, transformarlas en situaciones beneficiosas, en oportunidades de elevar nuestro nivel de conciencia. El proceso de reencarnación continúa hasta que logremos personificar el amor universal en el mundo y expresar nuestra esencia divina en todos los aspectos de la vida terrenal.

Conviene notar que talentos y cualidades nunca se pierden, de modo que las facultades cultivadas en cada encarnación se suman al capital del futuro. Por ejemplo, el don de los niños prodigios es el resurgimiento de un talento ejercitado en una o varias existencias previas. Asimismo, un excelente profesor de literatura podría haber sido escritor, historiador y copista en vidas anteriores. De hecho, nuestras aptitudes se manifiestan en función del motivo de nuestra encarnación actual.

Las lecturas revelan que el karma no se instaura entre los individuos, sino únicamente con uno mismo. En otras palabras, “uno siempre se enfrenta a sí mismo”[1]. En consecuencia, el curso de nuestra existencia se basa en las decisiones que tomamos a fin de responder a la coyuntura que nosotros mismos hemos suscitado. No obstante, la noción más difícil de entender es que, en general, se nos brinda la posibilidad de resolver nuestros propios problemas kármicos a través de nuestras interacciones con los demás. Por esta razón, en lugar de aceptar la plena responsabilidad de nuestros fracasos y decepciones, tendemos a imputárselos a otros.

Así nuestro karma nos es personal, pero nos sentimos constantemente atraídos por la gente o los grupos que nos ofrecen ocasiones favorables de asumirlo. De manera similar, ellos se acercan a nosotros en su recorrido individual para satisfacer su memoria kármica. Por lo tanto, nuestras relaciones con los demás nos permiten enfrentarnos a nosotros mismos y vivir sucesos que nos enseñan y nos ayudan a avanzar en el sendero espiritual. Con frecuencia, los episodios vividos en grupo reaparecen, en encarnaciones posteriores, como vínculos familiares, profesionales, culturales o étnicos. Las lecturas subrayan que nunca nos encontramos con alguien accidentalmente, porque las coincidencias no existen. Del mismo modo, no experimentamos de entrada una profunda simpatía o antipatía sino hacia personas que hemos conocido antes.

Debemos atenernos a las consecuencias de nuestras decisiones y actitudes previas, ya que cosechamos inevitablemente lo que hemos sembrado. La Biblia dice: “Todo lo que sembrare un hombre, eso mismo cosechará”.[2] Los adeptos de la reencarnación suelen afirmar: “Atraemos lo que es semejante a nosotros”. Esto implica que, algún día, tendremos experiencias análogas a las que nuestras elecciones han producido en la vida de otros.

A diferencia de las doctrinas fatalistas que nos reservan una suerte inmutable, la teoría de Cayce asevera que somos dueños de nuestro destino. En efecto, podemos controlar nuestros pensamientos, palabras y acciones, y escoger nuestro comportamiento ante las circunstancias que nosotros mismos hemos engendrado. Comprendamos que todo lo que acontece en nuestra existencia es el fruto de nuestra propia creación, y que nuestras tribulaciones siempre contribuyen a nuestro desarrollo cuando las consideramos como oportunidades de corregir los errores del pasado o de adquirir sabiduría y entendimiento.

Descubrir por qué nos hallamos en una u otra situación no es necesariamente fundamental: lo primordial es cómo nos disponemos a hacerle frente, pues de nuestras reacciones nacen nuestras experiencias futuras. Así, dos personas podrán adoptar una actitud muy distinta en casos comparables, por ejemplo con respecto a la pérdida de un empleo. Mientras que una se angustiará y amargará, la otra verá una ocasión inesperada de reconstruir su vida y de dedicarse a alguna actividad que le apasiona desde hace mucho tiempo.

La reencarnación es un concepto que figura en las grandes religiones del mundo y no se limita a las filosofías orientales. Profesa la tolerancia y la compasión, contesta numerosos interrogantes y da sentido hasta a los más mínimos aspectos de la existencia. Algunos la encuentran provechosa, otros controversial. De cualquier forma, lo que los demás opinan no es pertinente. Los adeptos serios saben que todos hemos experimentado varios ámbitos, condiciones y circunstancias en el transcurso de nuestras vidas sucesivas. Ellos se sirven de la reencarnación, no para detenerse en el pasado o enorgullecerse de quizás haber gozado de notoriedad anteriormente, sino para crecer en espíritu y contribuir a mejorar el mundo en el que vivimos. Cayce ilustra esta idea en la siguiente lectura:

“Determine por qué razón está buscando esa información. Si es a fin de oír que ha vivido, fallecido y sido enterrado al pie del cerezo al fondo del jardín de su abuela, ¡esto no le hará un mejor vecino, ciudadano o padre! En cambio, si es para saber que ha pronunciado palabras hirientes, de lo cual se ha sentido culpable, y que ahora puede redimirse actuando de manera justa, ¡entonces sí, vale la pena!”
[Lectura 5753-2]

La Asociación para la Investigación y la lluminación Espiritual (A.R.E.)

Percepción extrasensorial y fenómenos psíquicos

¿Qué dicen las lecturas de Edgar Cayce sobre la percepción extrasensorial y los fenómenos psíquicos?

La historia de Edgar Cayce abunda en ejemplos de percepción extrasensorial y de fenómenos psíquicos. La aptitud que él tenía de efectuar lecturas se califica de percepción extrasensorial, pues le permitía conocer nociones y hechos que nunca había estudiado, o ver gente, lugares y sucesos que no se encontraban en su campo visual normal. En trance, Cayce podía disertar sobre cualquier materia, contestar cualquier pregunta, describir cualquier escena, y hablar de todo lo que concernía a una persona: su salud, sus emociones, sus cualidades, su entorno, su vida actual, sus encarnaciones pasadas.

Debido a que hay varios tipos de facultades paranormales y muchas formas de expresar esa comunicación fuera del ámbito de los sentidos físicos, los especialistas han dividido la ‘percepción extrasensorial’ en diversas categorías, con el propósito de definir mejor los fenómenos involucrados.

De manera general, la percepción extrasensorial se refiere a la capacidad de recibir o de enviar información por medios ajenos a los cinco sentidos. En otras palabras, se trata de la posibilidad de entrar en contacto con alguien o algo sin que intervengan la vista, el oído, el tacto, el olfato ni el gusto. Según las lecturas de Edgar Cayce, es un atributo que todos podemos cultivar y utilizar, porque existe, latente, en nuestra alma.

Una primera clase de percepción extrasensorial es la telepatía. Ésta requiere que sintonicemos con la mente de otra persona. Mientras vivía en el Estado de Kentucky, Cayce pronunció una lectura para un abogado neoyorquino. Lo vio fumar un cigarro, le oyó silbar cierta melodía y asistió a su entrevista con un cliente; luego, lo vio leer tres cartas y hablar por teléfono con alguien cuyo nombre inclusive mencionó. Estos actos fueron verificados más tarde. Gracias a sus facultades extrasensoriales, Cayce describió todo lo que el hombre hacía en Nueva York. Otro ejemplo de telepatía es cuando pensamos repentinamente en un amigo de quien no tenemos noticias desde hace mucho tiempo, y él se manifiesta en breve.

Una segunda clase de percepción extrasensorial es la clarividencia, definida como la aptitud de acceder a un conocimiento que nadie posee. Así, podemos tomar unos naipes, barajarlos y probar a nombrarlos o, por lo menos, a determinar su color. Para que mostremos facultades de clarividencia, el número de respuestas correctas debe ser mayor que el dado por el cálculo de probabilidades. El resultado no tiene que ser cien por cien exacto, sino superar de manera significativa y consistente la esperanza matemática. En cambio, si pedimos a alguien que mire cada carta y se concentre en ella antes de que adivinemos lo que es, se trata de telepatía. A fin de ilustrar la diferencia entre telepatía y clarividencia, consideremos una lectura realizada en Virginia Beach para un muchacho de doce años hospitalizado en el Estado de Ohio. Cayce mencionó que el niño tenía fiebre e indicó su temperatura. Un médico confirmó ulteriormente esta información. Según la hora en que se tomó la temperatura del niño, antes o después de la lectura, Cayce dio muestras de telepatía o de clarividencia. En efecto, en el primer caso, había podido leer la mente de una persona, doctor o enfermera, que conocía el dato.

Una tercera clase de percepción extrasensorial es la precognición, o sea la capacidad de ver los eventos con antelación, de hacer predicciones o de emitir advertencias sobre el futuro. Un ejemplo radica en las impresiones de “déjà-vu”. Muchos experimentamos, en algún momento, la sensación de haber vivido anteriormente lo que estamos atravesando. Así, podemos entrar en un lugar desconocido y percatarnos de que nos es muy familiar; o conversar con un amigo y darnos cuenta de que sabemos de antemano lo que va a decir. Las lecturas de Cayce explican que este fenómeno deriva a menudo de que nuestros sueños nos dejan entrever los acontecimientos venideros. Aunque hayamos olvidado aquellos sueños premonitorios, revivimos ciertos episodios de los mismos en forma de sensaciones de “déjà-vu”. La precognición es frecuente en la obra de Edgar Cayce. Un día, al terminar una lectura para un muchachito que se moría en Nueva York, Cayce dictó espontáneamente otra, sobre los problemas de salud de una mujer del Estado de Missouri quien había recurrido a él en varias ocasiones. Después de haber enviado a dicha señora el texto de su lectura, Cayce recibió una carta, cuya fecha era posterior a la misma lectura, en la cual la persona solicitaba de nuevo ayuda acerca de sus dolencias. Cuando efectuaba lecturas para niños, Cayce revelaba sus talentos ocultos, anticipaba su manera de ser o de actuar como adultos y, a veces, indicaba decisiones que tomarían en su vida privada o profesional. En 1929, Cayce presagió el fracaso de la bolsa de valores de Nueva Yorkmás de seis meses antes de que ocurriera. También anunció la declaración de la segunda guerra mundial; y sabía que fallecería mientras sus hijos todavía estuvieran combatiendo en el extranjero. Si bien algunos han calificado a Cayce de “profeta”, él nunca tuvo esta pretensión. De hecho, se describió en una lectura como “un servidor humilde, débil y sin mérito” Hizo muy pocas predicciones concernientes a los eventos mundiales, esencialmente porque tales pronósticos se supeditan a innumerables factores e influencias externas. Notemos que cuando un vidente intenta discernir el futuro, su previsión se basa en los sucesos actuales. Percibe lo que se producirá si la situación sigue en la misma línea y si la gente se resiste a cambiar sus hábitos o sus actitudes. Pero el ser humano puede, en cualquier momento, emplear su libre albedrío para transformar su propia existencia. Si suficientes personas se enmiendan, el curso de los acontecimientos históricos se modifica y las predicciones se hacen menos válidas. La Biblia relata cómo el profeta Jonás fue enviado a la corrupta ciudad de Nínive a fin de anunciar su destrucción próxima y exhortarla al arrepentimiento. Los habitantes creyeron en la advertencia de Jonás y abandonaron su mala conducta, por lo cual Dios los salvó. En consecuencia, el resultado de las profecías y la información obtenida mediante la precognición dependen de muchos más elementos que la telepatía y la clarividencia.

Una cuarta clase de percepción extrasensorial es la retrocognición, o facultad de ver los eventos pasados. Cuando Cayce realizaba una “lectura de vida”, se le especificaban generalmente la fecha y el lugar de nacimiento del interesado. Comenzaba por retroceder en el tiempo hasta el nacimiento de la persona, enumerando, a veces, algunos hechos importantes de su presente encarnación. Por ejemplo, en una lectura dictada en 1938, comentó: “1936, año agitado; de 1935 a 1932, período de disturbios; de 1931 a 1926, poca paz [...]“. En otra ocasión, Cayce recibió datos incorrectos acerca de una joven de dieciocho años de edad. Al remontarse a su nacimiento, exclamó: “¡Ella no figura aquí!” Después de una corta pausa, agregó: “Ahora sí, la hemos ubicado; parece que hubo una equivocación en cuanto a la fecha y al lugar indicados.” Se verificó posteriormente que la persona había nacido el 23 de enero de 1919 en Nueva York y no el 24 en la ciudad de Cleveland, Ohio, tal como se le había comunicado a Cayce. Más de once años antes del descubrimiento, en 1947, de los manuscritos del mar Muerto, las lecturas mencionaron a una secta judía que los eruditos conocían muy poco en aquel entonces: los Esenios. Cayce dio amplios detalles sobre su manera de vivir y de trabajar. Entre otras cosas, señaló que tanto los hombres como las mujeres eran admitidos en su comunidad. Esto iba en contra de las convicciones de los expertos, quienes creían que los Esenios formaban una orden monástica compuesta únicamente de hombres. No obstante, excavaciones arqueológicas efectuadas en Qumran, cerca del sitio donde se habían encontrado los manuscritos del mar Muerto, evidenciaron en 1951, seis años después de la muerte de Cayce, que hombres y mujeres integraban la sociedad esenia.

Acaban de citarse algunos casos de percepción extrasensorial que aparecen en las lecturas de Edgar Cayce. Éstas enuncian que las facultades psíquicas constituyen cualidades del alma; luego son inherentes a la naturaleza humana y existen en cada persona. Ya que “lo psíquico proviene del alma”, podemos, con bastante facilidad, tener experiencias paranormales recurriendo a diversos métodos o a estímulos externos. Sin embargo, las lecturas advierten que las experiencias que no se apoyan en un ideal elevado son frecuentemente engañosas o peligrosas. Asimismo, recalcan que el desarrollo de nuestras aptitudes extrasensoriales no debe ser una finalidad, sino un medio de crecer en espíritu, de conocernos mejor a nosotros mismos y de ayudar al prójimo.

Mucha gente juzga los fenómenos psíquicos extraños, insólitos, incluso temibles. Según las lecturas, son muy naturales, a menudo tan sencillos como una inspiración o un presentimiento. Además, no se precisa que la información ‘psíquica’ sea totalmente exacta. Atribuyéndole el mismo crédito que a nuestros buenos amigos o a nuestros sentidos corporales, podemos utilizarla para adquirir nuevas nociones, ampliar nuestro entendimiento y tomar decisiones.

Conscientes de su valor, aceptemos nuestro sexto sentido, la intuición. Considerémosla un atributo normal de nuestro ser y logremos que se convierta en un fiel aliado en la vida, en una inestimable herramienta al servicio del bien.Conscientes de su valor, aceptemos nuestro sexto sentido, la intuición. Considerémosla un atributo normal de nuestro ser y logremos que se convierta en un fiel aliado en la vida, en una inestimable herramienta al servicio del bien.

La Asociación para la Investigación y la lluminación Espiritual (A.R.E.)

Dos Claves para las puertas del cielo

por John Van Auken

“Crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí, limpiando mi vida, mi corazón, mi cuerpo, a través del amor en la vida de Cristo.” — Edgar Cayce, lectura 281-20.

“Crea en mí un espíritu perfecto, ¡oh Dios! ¡Con el deseo y el propósito de usar mi vida, mis talentos, mis dones, en tu servicio! Deja que me salida y mi entrada sea aceptable a Tus ojos. Y, mientras medito, sé tú en mí.” –Edgar Cayce, lectura 308-6.

En las lecturas de Cayce, uno puede encontrar muchas claves para abrir las puertas del cielo. Pero hay dos claves en las que nos podemos centrar aquí. La primera es tener un corazón puro y la segunda es tener una mente rejuvenecida. Realmente él ha descrito esta segunda clave como una “regeneración en la  montaña” identificando la montaña con el chacra del corazón y la mente superior.

Un corazón puro y una mente rejuvenecida abrirán el camino a la felicidad última y a la iluminación. Estas pueden parecer dos claves fáciles de encontrar y poseer pero en la práctica son muy difíciles. Por suerte, él también nos da dos consejos: (1) usar tu voluntad para cambiar los sentimientos y los pensamientos y (2) disfrutar de una transformación mágica que se produce de manera natural cuando uno permanece en el corazón y en la mente del Creador.

El corazón puro se edifica en la observación de nuestras motivaciones y deseos. Distánciate de los sentimientos automáticos y pregúntate “¿Por qué me siento así? ¿Cuales son mis deseos verdaderos?”. Como Jesús dijo “Donde esté tu corazón allí también estará tu tesoro”. Tu corazón es la clave de tu tesoro y un corazón puro abre el cofre del tesoro de los cielos. Para cambiar nuestro corazón necesitamos ajustar nuestros sentimientos, emociones y deseos. Se requiere que comprometamos nuestra voluntad. La voluntad reina sobre los sentimientos automáticos y los redirige de acuerdo a un nuevo ideal. El nuevo ideal se expresa en las emociones espirituales del amor, el perdón, la paciencia, la bondad y la comprensión. Se expresa en el “amaos los unos a los otros”, “perdona setenta y siete veces”,  y similares.

Las lecturas de Cayce son claras con respecto a la pureza. Es un corazón altruista orientado a los demás, un corazón sin motivaciones o deseos egocéntricos que considera la voluntad de Dios y las necesidades de los demás. Este corazón es una casa para el Creador.  Cayce recomendaba a menudo la oración “No mi voluntad, oh señor, sino Tu voluntad sea dada y a través de mi este día.” El a menudo nos animaba no simplemente a Ser buenos pero a ser buenos Para algo. Ese algo es la clave para determinar cuan puro es nuestro corazón. ¿Somos buenos para  ser vistos por los demás? ¿Somos buenos porque somos mejores que los demás? ¿Somos buenos porque seremos recompensados? ¿O somos buenos porque el espíritu de la bondad es Dios en acción, y como tal hace que el mundo sea un lugar mejor para nosotros estar en él? La última razón es ser bueno “para algo” y se corresponde con el ideal altruista.

Considerando el consejo de Cayce de meditar no para que “nos sintamos  mejor” sino “para que el mejor tu salga hacia fuera.” ¿Ven la sutil diferencia? Una es auto-enfocada y auto gratificante. La otra busca el mejor tu y eso hace la vida mejor para todos los que están a tu alrededor.

Involucrar nuestra voluntad es la manera de encontrar y mantener esta clave. Pero hay otra manera que nos otorga un poder que no podríamos recibir de otro modo. Es la oración profunda y la meditación que alza nuestros corazones en el corazón de Dios y viviendo en el, permite que nuestro corazón se ajuste al de Dios. No hay otra manera de disfrutar del beneficio de esto que alzarse uno mismo en el corazón de Dios.

Activar el corazón externo – controlando nuestro corazón de modo voluntario, unido a un afinamiento receptivo interno del corazón de Dios- logra un corazón puro y abre las puertas del cielo.

Consideremos ahora la mente rejuvenecida. Al igual que el corazón puro, la mente rejuvenecida puede lograrse de dos modos.

El primer modo es retrocediendo y observando nuestros pensamientos. Si surge un pensamiento negativo, aquiétalo. Reemplázalo con uno positivo. Si surgen dudas, aléjalas mientras confías en Dios.  La única manera de crear estos ajustes es usando nuestra voluntad dada por Dios para controlar nuestros pensamientos y cambiarlos, para llenar nuestras mentes con fe, esperanza y confianza en Dios. Al usar afirmaciones y versos breves que mantengan la mente en el camino correcto a través del día es un buen consejo de Cayce.

La segunda medida  para rejuvenecer la mente es alzando nuestra mente en las más altas dimensiones de la conciencia, en la Mente de Dios. Permanecer en esta Conciencia Universal revitaliza e ilumina nuestra mente. Las lecturas de Cayce nos enseñan a levantar nuestra fuerza vital del cuerpo, el kundalini, desde los chacras inferiores a los superiores, mientras mantenemos un ideal centrado en Dios. Un ideal puede ser comparado a una estrella polar que guía tus energías a medida que las mueves. También puede ser comparado a un patrón previo cuando haces un vestido o a un plano de una casa. El kundalini puede ser elevado para el bienestar o para un fin en específico, para el bien o para el mal, para la claridad o para la confusión. Cada chacra tiene su vibración más alta y más baja de acuerdo a la fuerza vital que la atraviese. Cuando la fuerza vital alcanza las vibraciones más altas siguiendo el ímpetu del ideal más elevado, abre las puertas del cielo. El cuerpo está conectado de este modo con este propósito. El antiguo símbolo de la serpiente emplumada refleja la subida de la fuerza vital (serpiente) con el ideal más alto y la mente más elevada (las alas).

El día de acción de gracias, Navidad y el día de Año Nuevo son momentos propicios para un nuevo comienzo para crear con un corazón puro y una mente rejuvenecida. Y la práctica diaria regular mantiene estas claves bajo control.

John Van Auken es un conferenciante internacional y autor de una variedad de temas que van desde la espiritualidad mística a la vida moderna. Popular entre las audiencias de A.R.E en todo el país, Auken ha escrito muchos libros que son best sellers, entre los que se incluyen From Karma to Grace, Toward a Deeper Meditation, and 2038:The Great Pyramid Timeline Prophecy.  El gran conocimiento de John sobre las lecturas de Cayce, la Biblia, el antiguo Egipto y otras religiones mundiales se combina con años de aplicación práctica de estas verdades en su propia vida. Sus presentaciones llenas de entusiasmo incluyen información útil, profunda e historias reveladoras. Sus técnicas claras, paso a paso, incluyen herramientas prácticas para el autodesarrollo y el auto entrenamiento. John viaja mucho y es un líder de viaje en grupos muy popular y dirige seminarios y retiros por todos los EEUU y en el extranjero.

Visión interior: Poder de Voluntad, Poder Celestial, Prueba Terrenal

por John Van Auken

Según las lecturas de Cayce, el Libro de Job fue escrito por el sumo sacerdote de Melchizedek, el rey de Salem (rey de la Paz, predecesor del Príncipe de la Paz) como guía para todas las almas encarnadas preocupadas por la vida terrenal. El Libro de Job describe la Tierra como un reino de pruebas, del encuentro con uno mismo (el alma de uno) y del karma de uno para ver si maldecimos a Dios como dijo Satán o si buscamos la compañía de Dios para comprender mejor por qué la vida es como es.  Al final, Job no maldijo a Dios sino que lo buscó. Ambos crecieron para conocerse mutuamente, y todo lo que perdió Job en la prueba lo recuperó cien veces más.

Esta vida es una prueba de nuestro libre albedrio. Tenemos por delante todo tipo de oportunidades y desafíos. Tenemos que elegir el mejor curso de acuerdo con el deseo de nuestro corazón. Y esa es exactamente la razón de por qué existe la prueba: determinar la verdadera motivación de nuestros corazones. ¿Somos egoístas y auto-gratificantes, piezas de auto-glorificación, o partes cooperativas del Todo, Dios, y de toda la creación? A través de nuestras elecciones, revelamos nuestros corazones.

Ahora, algunos parecen vivir sin tomar decisiones. Se adaptan a las circunstancias de la vida. Lo que les viene lo toman, sin pensar mucho en las consecuencias. Es importante establecer un ideal, una norma por la cual nosotros seguimos nuestra toma de decisiones. Entre las muchas directivas dadas por la iniciación de Edgar Cayce de la Conciencia Universal, establecer un ideal era el número uno. Incluso con un ideal, las opciones son raramente tan claras como buenas o malas. A menudo son ambiguas. Aquí el principio rector para tomar una decisión es el amor. La elección que traiga más amor a los demás y a nuestro corazón es lo más probable la mejor opción. El mandamiento más grande, más grande que todas las leyes y de los profetas, es amar a Dios con todo nuestro ser y a los demás como a nosotros mismos.

Por supuesto, existen leyes y realidades que pueden hacer la elección amorosa difícil o incluso imposible. Por ejemplo, si Jesús nos ha amado así, ¿por qué se fue? ¿No sería la opción más amorosa seguir el camino de Judas, para derrumbar a Roma, liberar Jerusalén y levantarnos a todos nosotros en el paraíso? De acuerdo a las apariencias, pareciera que sí, pero la verdad interior no lo era. Como Jesús dijo a Pedro cuando dijo esas palabras tan duras “Vete de mí Satanás”, a menudo nos convertimos en un obstáculo para nosotros y para los demás, porque queremos hacer las cosas de la forma en que parecen mejor al hombre desde el punto de vista físico, material. Pero tenemos que aprender a ver las decisiones de la vida desde una perspectiva divina, espiritual – la manera en la que Dios las ve. Esto requiere más que conocimiento de los libros, más que buenas intenciones. Se requiere un sentido consciente de la guía de Dios en nuestras vidas.

A pesar de las dificultades, entrar en contacto con Dios es la clave para darnos cuenta del potencial y del propósito de nuestra existencia. Para ser un compañero tenemos que tener una relación. Para tener una relación tenemos que tener comunicación. ¿Es la comunicación con Dios la misma que la comunicación con los demás? ¿Es Dios finito o infinito? Obviamente, comunicarse con una conciencia universal, infinita no es lo mismo que comunicarse con una conciencia individual o infinita. Esto lo prueba la manera en la que Edgar Cayce conseguía su información. El subordino su conciencia individual, del yo finito y se alineó a lo universal con la conciencia infinita, con la mente de Dios. Por sus esfuerzos hemos aprendido que todos podemos hacer eso y que todos deberíamos hacerlo. Dios todavía habla a los que lo escuchan. No es una cosa del pasado antiguo o del Viejo Testamento.

Sin embargo, se han cometido muchos crímenes en nombre de Dios. Esta es la razón de por que se nos ofrecieron las leyes y los mandamientos, para darnos un punto de referencia desde el cual medir nuestra guía. Los Diez Mandamientos y el “Ama a Dios y al prójimo” son los mejores preceptos, las mejores piedras angulares con las que orientarnos. Jesús nos dijo que juzgáramos por los frutos, los frutos malos no provienen de buenas fuentes. Si las acciones y pensamientos que resultan de nuestra guía interior nos hacen mejores personas, entonces es de Dios y encaja bien con los mandamientos y leyes.

Es una cuestión de voluntad, la elección de hacerlo. En medio de todas las actividades de la vida y las opciones existentes, se necesita fuerza de voluntad para administrar su tiempo cada día a sí mismo en sintonía con el Espíritu de la Verdad, el Alentador, la Guía interior – Dios, nuestro padre espiritual, que nos ama y busca nuestra compañía. ¿Qué es lo que nos impide buscar la compañía de Dios en nuestras vidas? El Yo. El interés constante del Yo en sus propias cosas, sus propias ideas, sus propios deseos. El único poder capaz de cambiar esto es la voluntad de uno mismo. La voluntad del Yo para dominar la voluntad de uno mismo, a fin de sintonizar con la voluntad de Dios es la mejor vía para alcanzar la conciencia celestial y la vida eterna.

Como se nos ha dado: “Antes de que tu vida y tu muerte, el bien y el mal – te elijan a ti.”

John Van Auken es un conferencista internacional y autor de una variedad de temas desde la espiritualidad mística y las civilizaciones antiguas a la vida moderna. Popular entre las audiencias de A.R.E. de todo el país, ha escrito muchos libros, entre los cuales destacan From Karma to Grace: The Power of the Fruits of the Spirit; 2038: The Great Pyramid Timeline Prophecy; and Edgar Cayce’s Tales of Ancient Egypt. El amplio conocimiento de John sobre las lecturas de Edgar Cayce, la Biblia, del Egipto antiguo y otras religiones del mundo se combina con años de aplicación práctica de estas verdades en su propia vida. Sus presentaciones están llenas de información útil y de historias interesantes y reveladores. Sus claras técnicas de paso a paso dan herramientas prácticas para el desarrollo en curso, la autoformación y la iluminación espiritual. Él viaja mucho, presenta seminarios y organiza retiros en todos los EE.UU. y el extranjero, incluyendo el tour anual a Egipto.

La familia de Anna Campbell

Por Kevin J. Todeschi

Los Registros Akásicos, o Libro de la Vida, es el almacén de toda la información de todos los individuos que han vivido en la Tierra, y que contiene cada palabra, sentimiento, pensamiento e intención que haya ocurrido.

A continuación esta el caso de la Familia de Anna Campbell, extracto del segundo capítulo del libro escrito por Kevin Todeschi, Los Registros Akásicos Según Edgar Cayce.  Nos proporciona un ejemplo de una persona que ha utilizado la información del Libro de la Vida para conocer su pasado y entender sus relaciones presentes.

Se puede comprar este libro en nuestra página web: arecatalog.com. Para comprar la versión electrónica (Kindle), visite amazon.com

La familia de Anna Campbell

 (Nota: Los nombres del caso 1523 y de los miembros de su familia se han cambiado para mantener la confidencialidad.)

En 1938 una mujer de veintinueve años visitó a Edgar Cayce en busca de una lectura psíquica (caso 1523). Estaba desesperada y lo consideraba su última esperanza. Se sentía agotada física y mentalmente. Su matrimonio no marchaba bien, y no se le ocurría qué hacer al respecto. Se debatía entre divorciarse de su segundo marido o quedarse con él. Aunque se sentía infeliz en esa situación, una parte de ella esperaba que su matrimonio funcionara para cumplir su sueño de tener una familia.

Sin embargo, no fue la consejería matrimonial lo que motivó su visita al señor Cayce, sino una dolencia física. Temía que su problema requiriera cirugía y la dejara incapaz de concebir. En su desastroso primer matrimonio, un embarazo tubárico provocó la extirpación de la mitad de los tubos de Falopio. Había empezado a experimentar síntomas físicos similares, y revivieron sus temores de que un segundo embarazo tubárico acabara con sus posibilidades de concebir un bebé. Deseaba ser madre, más que nada en el mundo. Otros miembros de la familia habían estudiado carreras universitarias y su hermana estaba haciendo una maestría, pero no Anna, desde que podía recordar, su sueño había sido uno: «tener seis hijos y envejecer con ellos». Esperaba que una lectura psíquica le ayudara a evitarse otra operación.

La historia de la vida de Anna era desconocida para Edgar Cayce al momento de la lectura. Pero una perspectiva general de la misma nos permitirá comprender mejor su situación, así como su conexión con el pasado.

Anna había nacido a principios del siglo veinte, en un pequeño pueblo. Tan pequeño, de hecho, que medio siglo más tarde fue anexado a las comunidades que lo rodeaban y literalmente desapareció. Sus padres eran granjeros, pero su madre provenía de Kentucky y de un origen mucho más refinado y elegante que el de su padre, hecho que pareció molestarlo durante buena parte de su vida. El padre había sido uno de los últimos colonizadores, profundamente arraigado en la tierra y en el conocimiento de lo que ésta podía proveer para su familia.

Ella era una de los seis hijos que llegarían a la edad adulta y la mayoría del tiempo se llevó bien con todos sus hermanos a excepción de su hermana mayor. Desde que podía recordar, entre las dos había existido antagonismo, celos y desconfianza. Aunque sus padres habían creado un entorno bastante bien estructurado —había estudios y labores que realizar—, los años de enfrentamiento entre Anna y su hermana Vera habían provocado tal frustración a su madre, que finalmente dejó de interceder. La pelea quedó entonces en manos de Anna y de Vera, y la siguieron peleando.

[...]

Para mayor complicación en su joven vida, a Anna le resultaba imposible escapar de la presencia de Vera; las dos compartían una misma habitación. En las pocas ocasiones en que las labores permitían que jóvenes amigos o primos las visitaran, Vera trataba de llevarse a los visitantes para otra habitación con fabulosas historias de divertidos juegos que podían practicar, «pero no con Anna». Con el tiempo, la hermana mayor empezó a mostrarse obsesionada cada vez que había visitantes masculinos. Mostraba un temor extremo de que ellos prestaran la más mínima atención a Anna. Le provocaba celos hasta la forma en que Anna lucía y actuaba; aunque Anna siempre pensó que la modelo era su hermana y no ella. Durante todo el tiempo en que crecieron juntas, Vera creyó que de Anna eran «todas las oportunidades» y de ella ninguna. Anna, en cambio, jamás creyó tener ventaja alguna.

[...]

No le tomó mucho tiempo darse cuenta de que las demás chicas no simpatizaban con ella. La consideraban poco femenina o muy coqueta, aunque ninguna de las dos descripciones era acertada. Aunque al principio se sintió herida por esa actitud, decidió que no importaba puesto que al fin y al cabo ellas tampoco eran de su agrado. Se sentía mucho más cómoda con los chicos, como sus hermanos, pero no se veía bien jugar con ellos, y ni siquiera hablarles. Así que empezó a andar sola.

Aunque en la década de 1910 podría parecer poco usual para una chica, con el tiempo ella empezó a sobresalir en dos cosas que podía disfrutar por su cuenta: la música y el baloncesto. El tiempo pasaba y ella seguía solitaria, sin compartir sus pensamientos con nadie y deseando que llegara el día en que tuviera un esposo y una familia. Finalmente llegó al octavo grado, cuando su vida daría un vuelco total. Aunque seguía estando muy sola, entró a formar parte del equipo de baloncesto de las chicas. No obstante, se pasaba buena parte del tiempo añorando alguien que a lo mejor ni siquiera existía, con quien pasar el resto de su vida.

Hasta que un día sucedió. Fue como verlo salir de la nada. Se llamaba Robert, y aunque era varios años mayor que ella (y ciertamente ignoraba su existencia), Anna supo que él era su príncipe ideal. Ella no tenía muy claro cómo lo supo, pero nunca puso en duda que Robert sería su esposo.

Ese «saber» fue apenas una de varias experiencias extrañas que forjarían su vida. En una de las primeras, ella estaba en la ciudad, en casa de una tía. Un lugar que había frecuentado docenas de veces antes; por la ventana de atrás podía ver los pantanos y los pastos, y también los árboles en la distancia. Pero en lugar de ser tranquila, de repente esa imagen se llenó de terribles premoniciones, como si ese temor hubiera estado muy profundamente dentro de ella todo el tiempo. Empezó a sentirse helada, muy sola y más aterrorizada de lo que jamás hubiera podido estar. Y de pronto se escuchó a sí misma murmurar: «Tengo que salir de este lugar… ¡Tengo que salir de este lugar!». El miedo desapareció casi tan rápido como había surgido, y todo lo que quedó fue el paisaje a través de la ventana trasera. Ella estaba en casa de su tía, sana y salva, pero lo sucedido la acompañaría siempre y lo recordaría más de veinte años más tarde en casa de Edgar Cayce mientras él presenciaba una escena similar contenida en los registros akásicos.

[...]

KEVIN J. TODESCHI es el Presidente y Director Ejecutivo de la Asociación que supervisa  las actividades relacionadas a la obra de Edgar Cayce al nivel mundial (EdgarCayce.org).  Es autor de más de 20 libros y experto en interpretación de sueños y conocimiento de las lecturas de Cayce. Sigue dando charlas a través el mundo. El caso de la Familia de Anna Campbell es un extracto de su libro intitulado Los Registros Akásicos Según Edgar Cayce.

Profecias del Nuevo Mundo

Por Peter Woodbury

EDGAR CAYCE se lo conoce como un precursor de la nueva era y fue el primer individuo que habló en el mundo occidental sobre el surgimiento de la edad de acuario.  Desde los años 1900 Cayce introdujo a las religiones tradicionales del occidente, la filosofía espiritual del oriente.

En su material estaban los conceptos de reencarnación, meditación, karma, kundalini y los registros akásicos.  Cayce hablaba de un Dios de unidad y de la conciencia crística que fue parte del plano terrenal desde los principios de la creación. Cayce empezó a introducir la perspectiva de la unidad espiritual.

El surgimiento de la era de acuario se refiere en gran medida a la unificación del pensamiento espiritual.  El mundo estaba deseando una perspectiva de unidad.  El mundo había entendido que las diferentes religiones eran solo caminos diferentes para llegar al mismo Dios, que eran como varios ríos que corrían  hacia el mismo océano. Cayce sirvió como el gran unificador para el nuevo mundo y sus lecturas revelaron que había un solo Dios para todas las religiones y este sería el resumen de sus enseñanzas.

Cayce reveló en profundidad sobre la historia de la humanidad. Sus lecturas hablan de la involución del alma a la tierra. El dijo que nosotros vinimos del creador como almas y nos fue entregado el regalo del libre albedrio y la capacidad de crear. Muchas almas se empezaron a interesar en la tierra y usaron su libre albedrio para proyectarse ellos mismos en el plano material. Esta involución inicial se proyectó en el cuerpo del mono y esto impulsó la evolución.

Entonces este primer flujo de almas que llegó a la tierra se convirtió en materia y se quedó atrapada en lo físico.  Esto atrajo la atención de otras almas y una segunda involución empezó para ayudar a encontrar el regreso al espíritu a los que habían venido primero.  Como esta segunda involución de almas había aprendido de la primera los retos de la tierra y la atracción al mundo material, la segunda involución de almas trajo los centros espirituales o chakras, para ayudarse a mantener en contacto con su verdadera naturaleza  espiritual.  Esta segunda involución fue creada y programada.

Cayce contesta las preguntas sobre la teoría de la evolución versus la teoría de la creación, diciendo que las dos ocurrieron, pero en tiempos separados. Esta segunda involución creada, se cruzó con la primera  para que todos nosotros ahora tengamos los centros espirituales o chakras y así  ayudarnos a mantener nuestro contacto con lo divino.  Estos centros espirituales son activados en meditación y nos guían en el camino de regreso al espíritu.

Cayce entonces nos cuenta la historia de dos grandes civilizaciones y sus eventuales caídas. Primero en Lemuria y luego en la Atlántida.

Lemuria fue una de las civilizaciones iniciales y los humanos no eran tan físicos como somos ahora.  Cayce los describe como humanos etéricos en ese periodo, pero a medida que la civilización se desarrollaba cayeron en el egoísmo,  la codicia, el  engrandecimiento y el materialismo los hizo más densos y se destruyeron.

Como los humanos aprenden de los errores, aparecieron otra vez después  de  200.000 años en la Atlántida. Atlántida fue una sociedad más tecnológica. Usaban electricidad, maquinas voladoras, y podían trabajar con cristales como medicina.  Pero una vez más en esa sociedad apareció el egoísmo, la pasión, y la codicia tomó control y se provocó un cataclismo en las 3 islas de la Atlántida.

Con cada periodo de la historia de aparición y de caída de la humanidad, el creador está siempre presente y co-creando junto con nosotros. Para cada trampa hay una forma de salida, dicen las lecturas de Cayce.

Inicialmente el creador creó las leyes universales y las leyes de la unidad.  La ley universal más conocida es la ley del karma, lo que siembras cosechas. La misma creación ocurre con cada resurgimiento o con cada caída de la humanidad y el creador nos prepara siempre una salida.

Estamos actualmente en la tercera ascensión de acuerdo a Edgar Cayce. Cayce dice que el Libro de las Revelaciones de la Biblia señala el plan de Dios para nosotros para esta era, para que podamos lograr en este tercer atento, espiritualizar el plano de la tierra y activar la conciencia crística.

Cayce dice que estamos actualmente viviendo ya en el tiempo de las profecías del Libro de las Revelaciones. Esto incluye el tiempo y los medios tiempos, los dos mil años de paz, el demonio subyugado y finalmente la victoria de la luz.

Estamos entonces otra vez encontrando los mismos retos de Lemuria y la Atlántida. Egoísmo, codicia, materialismo y destrucción en la tierra. Pero esta vez tenemos todo lo que necesitamos para pasar este tercer reto y el camino nos ha sido preparado para la promesa de la edad de acuario, donde la humanidad  llegará a  evolucionar a una verdadera fraternidad y podrá alcanzar comunicación con el creador y vivir  el cielo en la tierra.

Cayce dice que la información en las lecturas tiene el potencial de cambiar el pensamiento de la humanidad y ayudarnos a hacer esta gran transición de conciencia.

Yo he trabajado con este material por muchos años, y estaré dando una charla en Guayaquil, donde podre revelar estas profecías y enseñar cómo usarlas en la práctica y personalmente.   Espero que ustedes lleguen a apreciar a Edgar Cayce tanto como yo.