Nuevo Audiolibro Ahora Disponible

Destacado

Queremos compartir con ustedes nuestro nuevo proyecto en Español. 𝙇𝙤𝙨 𝙍𝙚𝙜𝙞𝙨𝙩𝙧𝙤𝙨 𝘼𝙠𝙖𝙨𝙞𝙘𝙤𝙨 𝙎𝙚𝙜𝙪́𝙣 𝙀𝙙𝙜𝙖𝙧 𝘾𝙖𝙮𝙘𝙚 escrito por Kevin J. Todeschi está ahora disponible en audiolibro.

Los Registros Akásicos – Libro de la vida – es una compilación de toda la información que cada persona ha vivido en esta tierra y contiene cada palabra, sentimiento, pensamiento e intención ocurrida. 

La esencia de este trabajo es acerca de como cada persona es la única responsable de crear su destino. El libro de la vida incluye ejemplos de como los individuos han trabajado esta información para conocer su pasado, su presente y su futuro. 

Así, por primera vez, este libro es una exploración, una fuente de recursos desde donde el famoso vidente Sr. Edgar Cayce mencionó haber recibido sus más notables visiones. Fueron estos registros de donde el Sr. Cayce obtiene información que más adelante lo haría ser reconocido como uno de los videntes más importantes del mundo. 

El libro Los Registros Akásicos según Edgar Cayce, nos proporciona de ejemplos de como cada uno de nosotros puede acceder a su vida pasada, a sus experiencias en el presente y a lo que nos depara el futuro a fin de crear nuestro propio destino. 

Estamos emocionados de poder ofrecer más materiales en Español. El audiolibro está disponible en Audible, Amazon, y iTunes!

Descarga tu copia ahora!

La Predicción de Cayce del Desplazamiento de los Polos, Se Acelera!

Destacado

Una de las predicciones de Edgar Cayce se está volviendo realidad; científicos están reportando que el cambio está ocurriendo mucho más rápido que antes.

Investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ubicada en Silver Spring, Maryland, y del Centro Geológico Británico en Edimburgo, Escocia, han alertado a la comunidad científica que su modelo magnético global, el cual registra el campo magnético de la tierra y es la base de todos los modernos sistemas de navegación (sistemas que guían aviones, dirigen a barcos en el mar, y crean los mapas de Google en nuestros teléfonos, etc.), es tan inexacto que está más allá de los límites aceptables para dirigir la navegación. ¿Por qué? Debido a que el núcleo liquido de hierro de nuestro planeta, el cual genera la mayoría del campo magnético de la Tierra, se está desplazando mucho más rápido de lo previsto.

La publicación científica Nature (Nature 565, 143-144, 2019) anunció que, “a mediados de los años 90, el movimiento del campo magnético se empezó a acelerar, de unos 9.3 mph (15 km/h) por año a unos 34 mph (55 km/h) por año.  En el año 2001, entró al océano ártico, donde en el 2007 un equipo” de geomagnetistas de la Universidad de Boulder Colorado y de la NOAA “aterrizaron un avión en el hielo marino con el intento de localizar el polo norte.  En el 2018, el polo ha cruzado la línea internacional del tiempo hacia el hemisferio este.  En estos momentos está en una trayectoria hacia Siberia.”

“La localidad del polo norte magnético parece ser gobernada por dos parches de gran escala de campo magnético, uno debajo de Canadá y el otro debajo de Siberia,” dice Phil Livermore, un geomagnetista de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido.  “El parche de Siberia está ganando la competencia.”

¿Qué quiere decir todo esto con respecto a las profecías de Edgar Cayce? En su lectura 378-16, Cayce habló acerca de un periodo de prueba que terminaría y el desplazamiento de los polos de la tierra emperezaría.  Hay que recordar, que los geomagnetistas están reportando que el movimiento del norte magnético empezó, “a mediados de los 90s.” Aquí está el pronunciamiento de Cayce:

…empieza en el ’58 y termina con los cambios forjados en los levantamientos y el desplazamiento de los polos, así empezará su dominio en el ’98, como el tiempo es contado en el presente.

Posteriormente a Cayce le preguntaron lo siguiente: “¿Qué cambios significantes van a ocurrir o iniciar en la tierra en el año 2000 a 2001 DC?  Cayce respondió:

Cuando ocurra el desplazamiento de los polos; o un nuevo ciclo comience. 

–Edgar Cayce, lectura 826-8

En la lectura 3976-15, Cayce dice,

Va a haber un desplazamiento de los polos – de modo que donde hubo un clima frígido o sub-tropical se convertirá en más tropical y crecerán musgo y helechos.  Y estos comenzarían en el periodo entre el ’58 al ’98, cuando estos periodos sean proclamados como los tiempos en que Su luz sea vista de nuevo en las nubes. En cuanto a los tiempos, las estaciones, los lugares, solo se les ha dado a aquellos que han nombrado el nombre y los que llevan la marca de los que El ha llamado y Su elección en sus cuerpos. Para ellos, todo será dado.

En estos tres diálogos, Cayce ha predicho que el desplazamiento de los polos empezó en los últimos años del periodo de prueba de 40 años que sucedió entre el ’58 al ’98, culminando con el desplazamiento actual y considerable que paso entre el 2000 al 2001.

Científicos que estudian paleomagnetismo han descubierto que en los últimos 70 millones de años, el campo magnético de la tierra se ha invertido “abruptamente” más de 100 veces, indicando que los polos magnéticos se han desplazado como cada 700.000 de años.  No obstante, no todos los científicos están de acuerdo con eso, unos han encontrado evidencia de que los polos magnéticos se invierten cada 100.000 años, otros han encontrado evidencia de que esto pasa cada 50.000 años.

NOVA, el programa de televisión de PBS de WBGH en Boston, anunció descubrimientos acerca de los polos y el campo magnético de nuestro planeta.  El programa fue titulado “Tormenta Magnética” y fue escrito y producido por David Sington, autor de “Earth Story: The Forces That Have Shaped Our Planet. (La historia de la Tierra: Las fuerzas que han moldeado nuestro planeta). En este programa de NOVA, científicos explicaron que “a 2.000 millas debajo de nuestros pies está el núcleo liquido de la tierra.  Ahí un vasto océano de hierro líquido genera una fuerza invisible, el campo magnético de la tierra, el cual hace que nuestras brújulas apunten hacia el norte.  Pero hace mucho más que eso; ayuda a mantener la tierra como un planeta habitable. Nuestros vecinos, Venus y Marte, tienen campos magnéticos débiles, lo que significa que están desprotegidos de la radiación mortal que atraviesa el sistema solar.  La tierra por otro lado, existe dentro de un capullo magnético, un campo de fuerza que por billones de años nos ha protegido durante nuestra trayectoria en el espacio.”

No solamente el polo magnético se está deslizando, está moviéndose en maneras impredecibles.  Por ejemplo, en el 2016, el líquido fundido que se agita debajo del océano sud americano y del océano pacifico oriental se aceleró – el satélite de la Agencia Espacial de Europa llamado “Swarm” rastreó el evento, el cual ocurrió sin razón alguna.  En realidad, Edgar Cayce nos dio una razón, y sorpresivamente somos nosotros la razón!

Cayce nos ha indicado en muchas de sus lecturas que las actitudes y emociones entre los Hijos de Dios que habitan el planeta, somos nosotros en caso de haberlo olvidado; realmente afectan las vibraciones de la Tierra.  Tú te sientes angustiado y enojado acerca de lo que está pasando en nuestro planeta y por la polarización de las personas dentro de diferentes grupos, pues nuestra Madre Tierra está también enfadada.  El problema es que cuando ella se mueve, nuestro mundo cambia por completo.  ¿Recuerdas Lemuria y Atlántida? En la lectura 5757-1, Cayce en realidad atribuyó esas grandes explosiones del sol (manchas solares) a las actitudes y emociones aquí en la Tierra.  Nosotros tenemos que ayudar a unir a los Hijos en paz y armonía.  ¿Cómo? El secreto se ha sabido por siglos, y Cayce lo repitió:

Lo que previene y ha prevenido que toda la civilización se convierta en un caos es el intento de aquellos que tienen los ideales del Príncipe de la Paz en el CORAZÓN! Y como de antaño, la oraciones de 10 pueden salvar toda una ciudad; las oraciones de 25 a toda una nación – como también las oraciones y actividades de UNO pueden!  Pero en la unión está la fuerza.  Entonces, si ese propósito puede mantenerse, entonces siempre debe mantenerse en mente de que nosotros somos los guardianes de nuestros hermanos. 

                                                            — Edgar Cayce, lectura 1598- 2

The English version is available at EdgarCayce.org/blog

 

JVA

John Van Auken

John Van Auken es un director en la organización Edgar Cayce A.R.E. y es uno de los más populares presentadores, viajando a través de los Estados Unidos y el extranjero hablando con el público acerca de temas relacionados al cuerpo, mente, y espíritu presentados en las lecturas de Edgar Cayce.  Él es un experto reconocido en las lecturas de Cayce, la Biblia, profecías antiguas, religiones mundiales, meditación, y antiguo Egipto. El escribe la columna de Misterios Antiguos de nuestra publicación, Venture Inward, y es autor de algunos libros que incluyen; Edgar Cayce on the Spiritual Forces Within YouFrom Karma to Grace, y Angels, Fairies, Demons & the Elementals. El es co-autor con Ruben Miller, Ph.D. del reciente libro Edgar Cayce on the Mysterious Essenes: Lessons from Our Sacred PastPara ver el horario de eventos de John, visite nuestra página  EdgarCayce.org/JohnVanAuken.

El Poder Animal Como Apoyo Espiritual

Como los Animales de Poder nos ayudan en nuestro camino espiritual:

En la última década, los esfuerzos por trabajar en armonía entre el mundo natural con los espíritus y las energías reveladoras del Poder Espiritual Animal, ha sido uno de los aspectos más fascinantes de mi práctica en el manejo de la ‘Energía Shamánica’. En efecto, en numerosas ocasiones, personalmente he podido descubrir como el conocimiento y los efectos de transformación propios del espíritu de los Animales de Poder que se ejercen sobre mí, tan bien como lo hacen sobre mis clientes, da como resultado experiencias increíblemente profundas.

Hace muchos años cuando recién empecé mi entrenamiento shamánico, yo creía que la esencia de los arquetipos solo era de tipo simbólico, pero ahora me doy cuenta que son mucho más “reales” de lo que me podía imaginar. Explicaré con más detalle a lo que me refiero en un momento.

Una de las preguntas más frecuentes de las personas que atienden mis programas de energía shamánica es: ¿De qué diferentes maneras me pueden ayudar los Animales de Poder en mi camino personal y en mi vida práctica diaria?

Mi respuesta es simple: La variedad de maneras en las que nos pueden ayudar son innumerables y únicas, como lo son cada una de las personas presentes en este programa.

Sin embargo, aunque la experiencia de ser guiada por estos arquetipos de animales es diferente para cada persona, hay una pauta de ideas comunes que el espíritu de estos animales trae para todo el mundo.

Algunos beneficios de la sabiduría de los Animales de Poder son:

  • Una percepción elevada de las cualidades positivas y útiles o de talentos latentes que necesitamos expresar completamente en nuestras vidas, en un particular momento.
  • Mayor intuición relacionada con saber detectar los posibles obstáculos y/o descubrir las fortalezas que podemos desarrollar, como parte de nuestra trayectoria de vida.
  • Compañerismo fiel y total, y estímulos que nos ayuden a aplicar las lecciones que hemos aprendido en la forma como llevamos nuestras vidas, con perseverancia y mucha valentía.
  • Protección para prevenir la tentación de regresar a modelos de comportamiento obsoletos o hábitos de los que deseamos deshacernos.
  • Reforzar la carga enérgica y espiritual que necesitamos para poder reconocer y enfrentarnos a los nuevos cambios que van suceder en nuestra trayectoria de transformación personal.

Pienso que sería significativo compartir algunos ejemplos de cómo yo personalmente y también, varios de los participantes en mis charlas, hemos encontrado la guía y orientación que los Animales de Poder nos ofrecen para que sea de gran beneficio en nuestras vidas.

Una de mis participantes me informó lo profundamente impresionada que estuvo al sentir la energía de un Animal de Poder durante una de mis sesiones de iluminación curativa. El Animal de Poder que vi y sentí en su nombre, fue el de un borrego cimarrón grande y con cuernos prominentes.  Luego fui guiada a soplar la energía de este animal hacia el área del tercer chakra de la participante con una exhalación fuerte y profunda.  Después de la sesión, ella me explicó que literalmente había sentido la esencia del borrego cimarrón entrando en su campo energético y llenándola de un sentimiento de fuerza majestuosa, fortaleza, y balance físico.  Estas cualidades eran exactamente lo que ella necesitaba en ese momento de su vida, ya que estaba pasando por momentos difíciles, con una relación precaria en su trabajo.  La energía del borrego cimarrón la ayudo a enfrentar y superar la tormenta emocional que padecía por esta relación. Ella pudo afrontar esa situación de una manera confidente, balanceada, y con un poder interno inusual hasta que la situación laboral que padecía fue resuelta.  Ella también compartió lo asombrada que estuvo de su propia habilidad de sostener sus convicciones, incluso en momentos de dura oposición. Y cuando, eventualmente, ella sintió como el exceso de esa energía abrumadora sobre sí misma de poco a poco disminuyo cuando ya no la necesitaba como ayuda extra.

Otro participante me comentó sobre una experiencia inspiradora que tuvo durante una meditación guiada para descubrir su Animal de Poder.  Él estaba recuperándose de una lesión en su pierna, y había perdido completamente la confianza en sí mismo de poder seguir adelante con nuevas actividades que requerían mucha flexibilidad de su parte, no solo mental sino también física. Irónicamente, el animal que mi cliente descubrió y del cual asimiló la energía, fue una pequeña, pero muy flexible y ágil rana arbórea.  La rana le demostró como él puede comenzar a esforzarse de a poco, pero igual puede llegar a tener un impacto fuerte y flexible en el futuro, simplemente poniendo un poco de esfuerzo. Y ese mensaje resultó ser todo el estímulo que él necesitaba.

Una de mis propias experiencias, que resultó ser muy reconfortante, sucedió durante una semana agotadora de interacciones que sucedieron mientras estaba de viaje. Me encontraba en un lugar nuevo y en una zona un poco peligrosa que requería que estuviese constantemente alerta y cautelosa. Yo le había pedido al Universo que me mande la guía y protección del Animal de Poder que fuera necesario en ese momento.  Y no fue hasta que regresé a mi propio hogar y me desplome llena de gratitud en mi cama, que me di cuenta del espíritu del  animal que me había acompañado fielmente esa semana. Justo antes de que fuera a cerrar mis ojos, vi una hermosa zorra, musculosa y fuerte, que literalmente saltó de mi campo energético hacia el piso, a un lado de mi cama.  La zorra procedió a acurrucarse en una posición cómoda y luego fue desapareciendo de mi vista. Fue muy claro el mensaje de que ella había hecho su trabajo y que su protección había terminado.  Finalmente, las dos nos pudimos relajar, y ya con mucha tranquilidad, sonreí porque me di cuenta, como una vez más había sobrevivido con un poquito de ayuda de mis amigos, Los Animales Espirituales.

The English version is available at EdgarCayce.org/blog

Nancy Chrisbaum 2016-1

Nancy Pohle Chrisbaum

Nancy Pohle Chrisbaum ofrece a su audiencia una perspectiva espiritual única al comparar conocimientos de las lecturas de Edgar Cayce con las tradiciones shamánicas indígenas del Perú. Ella ha sido miembro del personal del Edgar Cayce A.R.E. por casi 20 años y es graduada de la escuela Four Winds’ Light Body School. Nancy es autora, cineasta de documentales, Master de Reiki, experta en medicina energética y es certificada en la curación mediante la energía luminosa. Además, es una shamán ejerciente y presentadora de varios temas relacionados con el desarrollo espiritual humano.  Nancy es coautora de, Awaken Your Inner Voice: A Guide to Intuition, Dreams Meditation, Past Lives and Your Soul’s Creative Purpose. Su carisma alegre y natural y su enfoque en conocimientos prácticos acerca de temas profundos atraen audiencias por todo el país.

 

Como Tu Dieta Influye en tu Digestión

Las más recientes pautas dietéticas de la Asociación Americana del Corazón están completamente alineadas con la información que recibió Cayce, el profeta durmiente, hace ya más de 100 años: “Come comida natural, comida no procesada, y consume en su mayoría vegetales y frutas.”

Muchos de nosotros estamos sufriendo de problemas de salud porque hemos sido mal instruidos acerca de cómo nutrirnos. La cadena alimenticia ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, y no de la mejor manera. Mucha gente basa su alimentación en comida a base de harina y en los cada vez más populares alimentos “sin gluten”, para satisfacer antojos o para poder extender la cantidad de comida que servimos a nuestras familias. La mayoría de estos “rellenos” solo añaden volúmen pero poco o casi nada de valor nutritivo y contribuyen mucho a la inflamación crónica y la desnutrición. Simplemente eliminando esta comida procesada y cargada de pesticidas puede tener un impacto enorme en la salud general y el sistema inmunológico.

La digestión lenta generalmente es el resultado de elecciones nutritivas que se enfocan en productos de animales y granos procesados, en vez de alimentos integrales que se cosechan en tierra saludable.  La congestión intestinal y la constipación se han vuelto tan comunes que nuestra sociedad está gastando cerca de un billón de dólares anuales en laxantes, y los resultados son ineficaces en la mayoría de casos.  La pérdida de tono muscular del colon no puede responder efectivamente al exceso de fibra dietética y laxantes, porque un colon que está débil y distendido necesita rehabilitación a través de una limpieza y fortalecimiento del mismo.  La retención crónica de heces puede existir aún cuando una persona tenga cinco evacuaciones al día.

La manera más efectiva de limpiar y restaurar la salud del colon es con agua, lentamente administrada a través de una hidroterapia del colon. Sin embargo, existe un estigma y mucha desinformación acerca de esta terapia de larga tradición en otras culturas. Muchos de nosotros nos avergamos de preguntar a profesionales en el tema, o de discutir problemas de constipación, el cual es un importante factor de riesgo para muchas enfermedades. ¡Una digestión sana no debe causar dolor! Tus decisiones nutricionales son muy importantes.  Tu cuerpo no puede producir células sanas sin la materia prima que proviene de las comidas naturales y también de los buenos pensamientos y vibraciones positivas con los que enriqueces tu mente.

Edgar Cayce puso mucho énfasis en sus lecturas sobre la importancia de tener un colon fuerte y limpio, además de la importancia de comer comida natural y tener una dieta que sea en gran mayoría vegetariana. Es importante comer alimentos alcalinos como diferentes tipos de vegetales y frutas. Cuando no consumimos la cantidad necesaria de estos alimentos, nuestro sistema digestivo se vuelve lento y eventualmente muy débil para poder procesar mucha fibra dietética.

Una o más terapias colónicas pueden ayudar a limpiar el sistema digestivo de exceso de residuos y gases, mientras ayuda también a ejercitar los músculos que son necesarios para poder tener movimientos intestinales regulares diariamente. Con el tiempo, a través de una terapia colónica y del consumo de alimentos alcalinos se puede recuperar el tono perdido en los intestinos y colon que existe en casos de constipación crónica.

Todos – todo el mundo – deberían tomar un baño interno ocasionalmente, así mismo como uno externo. Todos estarían mejor si lo hicieran.

-Edgar Cayce reading 440-2

 

carla-hope-andersen-rn

Carla Hope Andersen, R.N.

Carla Hope Andersen, R.N., ha sido terapeuta de servicios colónicos en el A.R.E. Health Center & Spa desde el 2007. Ella es una aficionada a la nutrición y se enfoca en la prevención de enfermedades. Disfruta compartiendo el conocimiento aprendido mientras se recuperaba de su propia enfermedad, aplicando la filosofía sobre salud que Edgar Cayce menciona en sus lecturas y dice, “Edgar Cayce y sus lecturas han enriquecido mi pasión y capacidad de ayudar a los demás a descubrir sus propios poderes curativos.” Aprende más acerca de ella en su página SmoothMovesBodyWork.com

 

Por el amor de los animales

Jennie Taylor Martin

dog-lionNací el más joven de siete hijos. Esto fue en la década de 1960 cuando las familias grandes no eran infrecuentes. Aunque hemos tenido problemas financieros, siempre tuvimos mascotas. Más específicamente, teníamos un perro de familia, y yo tenía ratones, tortugas y un pájaro (gatos, conejos, jerbos y los conejillos de indias vinieron después). Mi madre sabía que yo tenía una pasión por los animales, y a pesar de la situación económica de mi familia, ella siempre apoyó mi amor por los animales al permitirme tener mascotas y me llevaba al zoológico tan a menudo como podía.

Poco antes de mi noveno cumpleaños, mi padre se murió. Fue de repente e inesperado, y esto puso a nuestra familia en un camino completamente diferente. Dondequiera que íbamos antes, ya no íbamos. Yo era joven, pero entendí lo que había pasado. Yo sabía que mi padre se había muerto. Yo tenía un concepto del cielo que provenía de la iglesia -asistía a la escuela dominical cada semana e iba a la escuela bíblica de vacaciones durante el verano. Yo sentía una completa confianza en que mi padre estaba en el cielo.

Pero lo que yo quería saber era si los animales iban al cielo también. Durante ese período de tiempo en la vida de mi familia, mientras permanecíamos con mi tía y en la casa del tío, mi joven cerebro estaba tratando de separar lo que yo creía y lo que todavía cuestionaba, así que le pregunté a mi tía, “¿van los animales al cielo?” Su respuesta fue: “no, no lo hacen.” Yo adoraba a mi tía. La admiraba y la respetaba. Pero su respuesta me rompió el corazón y puso en tela de juicio mi joven fe. Yo le dije lo que sentía sobre el tema. “Si los animales no van al cielo”, le dije, “entonces yo no quiero ir allí.”
There-is-a-RiverAvanzando varios años, y cuando era adolescente empecé a leer libros de carácter metafísico, como IIlusions, de Richard Bach. Mi mamá y yo teníamos el mismo gusto en materia espiritual, pero a pesar de que era consciente de Edgar Cayce , no se enteraron de él hasta que yo estaba en mis veinte y pico años cuando, en circunstancias sincrónicas, terminé trabajando en ARE en el Departamento de Membrecía. Fue en 1988 cuando leí por primera vez There Is a River, y fue entonces cuando mis estudios espirituales realmente comenzaron a despuntar.

Al mismo tiempo, me había convertido en un voluntario en el zoológico local que mi familia había visitado todos esos años de mi infancia. Mi amor por los animales sería siempre una parte de mi naturaleza, y no importa lo que he leído o estudiado, en el fondo de mi mente siempre estaban las palabras de mi tía y mi deseo de demostrar que están equivocados, porque yo quería ir al cielo, pero yo quería que los animales también fueran.

De vuelta en la década de 1980, las lecturas de Cayce aún no estaban en forma electrónica. Si quería investigar sus lecturas, había que leer bien los libros y otros materiales de autores que habían hecho la investigación y publicado sus obras, o tenía que ir físicamente a la biblioteca del ARE y leerlos directamente. No había trabajos publicados sobre Edgar Cayce o animales que pudiera encontrar. Era natural que empezara a investigar que tenían que decir las lecturas de Cayce acerca de los animales. Quería saberlo todo. ¿Cuál era su naturaleza? ¿Tienen alma? Y, por supuesto, ¿vivían más allá de la muerte? Mi investigación se inició al principio con esta lectura:

“El espíritu empujó a la materia -y se convirtió en lo que vemos en nuestro mundo tridimensional como los reinos de la tierra; el mineral, el vegetal, el animal- un mundo tridimensional. “(Edgar Cayce Lectura 262-114)

Esto me recordó los versos de la creación en el Génesis, pero con una mayor profundidad. Al ver a los animales como un reino espiritual y una expresión del espíritu, ya que habían sido “empujados en la materia” era un concepto interesante para mí. Quería entender esto mejor, y también necesitaba saber qué se entiende por reino, por lo que mi investigación continuaba. He encontrado más en esta lectura:

“En el mundo material, donde nos encontramos con expresiones de lo físico y de lo espiritual, nos encontramos con la Mente. Sin embargo, lo que se conoce como la Mente Grupal-o el del reino vegetal, el reino mineral y el reino animal… regresa (como es su Destino) a la Fuerza Creativa que es su autor, su creador. EL HOMBRE -el agente de libre albedrío … hace su destino en cuanto a su mente … es uno con o en contra de las Fuerzas Creativas “. (Edgar Cayce Lectura 262-80)

Este concepto de una Mente Grupal me sonaba como lo que llamamos instinto animal. Yo no siento que esto significara que los animales pudieran ser también individuos, sino más bien me acordé de que los animales están llenos de inocencia. Como esta lectura parece indicar, eso es porque los animales están siempre de acuerdo con las fuerzas creativas. Mientras que los seres humanos-con el libre albedrío-pueden actuar de manera “destructiva” pueden ir en contra de las Fuerzas Creativas, esta lectura parecía estar diciendo que los animales no pueden.

Los animales que viven de acuerdo con la ley natural, o las fuerzas creativas; esto es, a menos que estén bajo la influencia de la libre voluntad de un ser humano. Y sí, un ser humano puede enseñar a un perro a no orinar en la casa, y sí, un ser humano puede enseñar a un elefante a actuar en un circo, pero estos son comportamientos no naturales provocados por la fuerza de voluntad de un ser humano (para bien o para mal) y no de acuerdo con la Mente Grupal de los animales (es decir, el instinto o la naturaleza natural).

Debido a la libre voluntad de los seres humanos, que se puede utilizar de forma constructiva o destructiva, los animales dependen de nosotros para su bienestar. Como se dijo en el libro del Génesis, nosotros tenemos dominio sobre los animales y la tierra. Pero ya que tenemos libre albedrío, es nuestra elección cómo ponerlo en marcha-para mal o para bien, en desacuerdo o de acuerdo con las fuerzas creativas.Venture Inward Magazine_Mar 2014

Extracto de un artículo publicado en la edición de enero-marzo 2014 en la revista Venture Inward. A.R.E. los usuarios pueden leer el artículo completo en la sección de miembros en línea en EdgarCayce.org/members.

The English version is available at EdgarCayce.org/blog.

Jennie Taylor Martin

Jennie Taylor Martin es directora de marketing de A.R.E. y ex directora de la Fundación PETA para la protección de los animales. Por amor y respeto a los animales, ella eligió comprometerse con un estilo de vida vegetariano en 1996. Actualmente está escribiendo un libro sobre este tema y da la bienvenida a historias de experiencias que hayan tenido con la posible reencarnación de los animales y con los animales y la vida futura. Pueden escribirle a ARE@edgarcayce.org.

Un niño poco usual

Edgar Cayce: Hombre de Milagrospor Joseph Millard

Por algún misterioso motivo, el cual nunca fue explicado, los granjeros del condado de Christian en el estado de Kentucky siempre habían sido acosados por el nacimiento de animales con características monstruosas. Una puerca absolutamente normal podía parir cerditos con dos colas o con el hocico hendido o con orejas de menos. Una vaca podía dar a luz un engendro de dos cabezas. En un caso de extremada aberración, un granjero se escandalizó al recibir de la traviesa naturaleza el único ternero de siete patas del que hubiera registro.

En los años que siguieron, muchas personas decían estar firmemente convencidas de que el fenómeno más espectacular de todos los tiempos surgido del condado de Christian era el hijo del joven Leslie B. Cayce y su esposa Carrie, nacido una tarde de marzo de 1877. Los orgullosos padres lo llamaron Edgar en honor a uno de los hermanos de Leslie. Se veía tan normal y saludable con nada fuera de lo ordinario como cualquier otro recién nacido, y berreaba igual de fuerte.

En todo el pueblo y sus alrededores había muchos individuos con el apellido de Cayce, y se decía que nadie podía seguirles el rastro a todos, ni siquiera el abuelo Cayce, el patriarca del clan. Inclusive la abuela, su propia esposa, había tenido ancestros Cayce unas generaciones antes. Apenas supieron que el hijo de Leslie había llegado al mundo, se dirigieron en masa a verlo.

Leslie, que acababa de cumplir veintitrés años, abrió un barril de güisqui y puso a circular un vaso de hojalata mientras festejaba y se jactaba de su hijo, echándose un trago cuando le llegaba su turno.

  • Mi hijo va a dejar su huella en el mundo algún día, ya verán. Basta con oírlo berrear. ¿Alguna vez oyeron a un bebé con un par de pulmones más potentes? Poco tiempo después el niño hizo una demostración nocturna de potencia pulmonar. Tanto berreó y berreó que los nervios de Leslie se crisparon y su esposa estuvo al borde de la histeria.
  • ¡No sé que tiene el bebé! —se lamentaba la mujer retorciéndose las manos—. ¡No deja de llorar!
  • Entonces, por amor de Dios, ¡haz algo! —bramó Leslie—, antes de que estos berridos me saquen totalmente de quicio. La mujer hizo varios intentos pero nada parecía funcionar. Más tarde, hacia la medianoche, se escucharon unos golpes en la puerta. Era Emily, una anciana negra, empleada de la hacienda. Había llegado fumando su pipa de corazón de mazorca seca.
  • Doña Carrie, he oído llorar al bebé y creo que sé cuál es el problema —dijo la anciana con mucha calma. —Por favor, ¡dinos! —le rogó Carrie Cayce—, que estoy a punto de enloquecer.
  • Vamos a ver —dijo la anciana.

Se sentó junto a la cuna y, dándole un jalón profundo a su pipa de mazorca, produjo una fragante nube de humo de tabaco que acarició las plantas de los piecitos de Edgar. La tercera vez que lo hizo, el bebé dejó de llorar y se quedó dormido. Fue el último ataque de cólicos que tuvo la criatura.

Desde el día en que dio sus primeros pasos, Edgar reveló un notable talento para meterse en líos. A sus agobiados padres les parecía que cada vez que perdían la vista de él por un instante, un nuevo estrépito acompañado de un alarido anunciaban el siguiente desastre. Una tarde se las arregló para abrir la puerta principal de la casa y salir gateando durante un chaparrón torrencial: terminó cayendo al lodo desde la tarima de la entrada. En otra ocasión cayó en un estanque, cómo logró salir es un misterio, ya que era demasiado pequeño como para saber nadar. Finalmente, en un momento de desesperación, su padre contrató a un vecino de once años llamado Ned para que se ocupara de acompañar y cuidar a Edgar. Tras esto, su padre pudo dedicar más tiempo y atención a su nuevo e importante papel en la comunidad.

A Leslie Cayce lo habían elegido como juez de paz, un gran honor para alguien tan joven. Ahora lo llamaban «Juez Cayce»; título que mantuvo durante toda la vida. Comenzó a comportarse con gran dignidad y a pasar cada vez más tiempo en la tienda del cruce de rutas que pertenecía a su hermano, para hablar de política con otros hombres y dar sus opiniones con tono firme y autoritario.

Nunca fue un hombre con tendencia a demostrar afecto o calidez hacia su hijo, no tuvieron una relación de camaradería. Edgar sentía cierto temor reverencial hacia este rígido jefe de familia. Leslie tenía ideas muy firmes, creía distinguir sabiamente entre el bien y el mal, y no toleraba desvíos.

Carrie Cayce era exactamente lo opuesto: una mujer dulce y gentil, paciente y comprensiva, con un carácter que incluía notas de misticismo. Comprendía a su hijo como nadie. Lo animaba cuando se desalentaba y le indicaba el camino correcto cuando estaba confundido. Sin sus sabios consejos espirituales, tal vez los extraños poderes de Edgar Cayce nunca se hubieran desarrollado, o quizá se hubieran malgastado o convertido en fuerzas destructivas.

Además de su madre, quienes mejor lo comprendían eran la abuela y el abuelo Cayce, con quienes se sentía muy cercano. La abuela se parecía a Carrie Cayce en muchas cosas. Ambas poseían la misma sensibilidad para detectar sentimientos e impresiones demasiado sutiles para la mente común.

El abuelo era de esos hombres que más de uno considera extraño de cabo a rabo. Por un lado, era un zahorí de renombre en el condado. A menudo, los vecinos acudían a la granja y le preguntaban al abuelo dónde deberían excavar sus pozos para encontrar agua de buena calidad y de fácil acceso. A veces su nieto lo acompañaba en estas expediciones.

Durante el camino, el abuelo se detenía y cortaba una horquilla delgada de hamamelis, «el arbusto adivino», y la deshojaba. Cuando llegaba al sitio donde alguien deseaba abrir un pozo, el abuelo cogía los dos extremos de la horquilla de hamamelis, la sostenía frente a su pecho y mantenía el garrón de la rama principal apuntando bien hacia el frente. Luego, mientras Edgar corría sin aliento a su lado y los hombres lo seguían de cerca, comenzaba a pasearse detenidamente sobre el área elegida. De repente exclamaba: «¡Momento, muchachos! Creo que empiezo a sentir algo».

En ese momento comenzaba a moverse con más lentitud y cuidado, hasta que Edgar veía que la horquilla de hamamelis se estremecía y se sacudía hacia abajo. El abuelo indicaba excavar en ese lugar. Poco después, los hombres encontraban agua pura, abundante y cerca de la superficie. El abuelo podía hacer otras cosas aún más extrañas. Uno de los primeros recuerdos de Edgar era haber visto cómo el abuelo hacía que una mesa pesada se elevara en el aire, tras haber apenas rozado la tabla con los dedos. En otras ocasiones, se ponía de pie y clavaba la vista por un minuto en una escoba que estaba apoyada contra la pared. De repente, la escoba se enderezaba y comenzaba a danzar por toda la habitación sin que hubiera nadie cerca. Al ver estas cosas, el pequeño Edgar sentía a la vez fascinación y temor. «Abuelito, ¿cómo lo haces?», le decía. «¿Por qué pasa eso? ¿Me enseñas cómo hacerlo?». Y el abuelo le decía: «Muchacho, no tengo idea de dónde viene este poder, pero no hay que tomarlo a la ligera». El abuelo había hecho estos trucos en algunas fiestas cuando era más joven, pero poco a poco comenzó a tener más reservas hasta que en un momento determinado, cuando Edgar era muy pequeño, decidió no volver a hacerlo más: «No sé qué es ni de dónde viene, pero este poder es algo demasiado grande como para andar malgastándolo en vanas demostraciones. No sé porqué se me fue dada esta misteriosa habilidad, pero no volveré a burlarme de ella». El abuelo murió poco después de decir estas palabras, ante los ojitos atónitos de su pequeño nieto.

Ocurrió en el mes de junio, después del cuarto cumpleaños del niño, cuando los dos habían salido a caballo para efectuar algunas tareas en el campo. El abuelo iba sentado en la montura de su gran caballo, con Edgar rebotando detrás de él, como solían cabalgar juntos. El niño hacía lo que podía para aferrarse al cinturón de su abuelo. En el regreso a casa, pasaron por un estanque profundo. El sol estaba bien alto, y los pantalones de Edgar se habían empapado con el sudor del animal.

—Voy a dejar que el caballo beba un poco de agua en el estanque —dijo el abuelo—. Es mejor que te bajes y aguardes en la sombra. A veces el agua lo pone un poco nervioso. Edgar descendió del caballo y observó cómo, sin desmontar, el abuelo guiaba al cuadrúpedo hasta el agua limpia, más allá de las matas de totoras y los macizos de lirios. El caballo arqueó el cuello y comenzó a beber con avidez. De repente algo asustó al animal, una rana o una tortuga o tal vez su propio reflejo ondulante. El caballo se encabritó y entre furiosos relinchos alzó las patas delanteras por el aire. Sus cascos quebraron la superficie del estanque al descender con fuerza. Luego cambió de dirección y encaró embravecido hacia la orilla. Mientras tanto el abuelo se mantenía en la silla, tiraba de las riendas y le decía:

«¡Tranquilo! ¡Quieto! ¡Quieto!». El caballo giró velozmente sobre las patas traseras y volvió a hundir los cascos en el estanque. Temblando de miedo, Edgar vio como el caballo tropezaba. Al detenerse en seco, se inclinó hacia delante con tal fuerza que la cincha se partió en dos. El abuelo y su montura fueron lanzados con fuerza por sobre el cuello del animal y cayeron al agua. Aún más aterrorizado, el caballo volvió a encabritarse e hizo impacto con sus cascos en el sitio exacto donde yacía el abuelo. Luego dio media vuelta y se alejó a galope con las riendas sueltas.

Edgar corrió a la orilla del estanque y llamó al abuelo lo más fuerte que pudo. No hubo respuesta. Únicamente pudo ver que una masa informe sobresalía bajo la superficie ondulante y que el agua comenzaba a teñirse de rojo. Se dio cuenta de que algo andaba terriblemente mal. Comenzó a llorar y corrió a casa lo más rápido que pudo. A la mañana siguiente, vio a todos sus familiares que lloraban reunidos alrededor de un gran cajón en el vestíbulo. Le costaba comprender lo que le decían: que el abuelo había muerto. Para Edgar lo único que estaba claro era que el abuelo no iba a cumplir con la promesa de llevarlo a cazar en el otoño y dejarlo disparar con un arma verdadera por primera vez. Pasarían varios meses antes de que el abuelo volviera a la granja y le explicara por qué no había podido hacer lo prometido.

Después del funeral, Leslie y su familia fueron a vivir con la abuela, ya que la casa era demasiado grande para ella sola. A Edgar le gustó el cambio porque con la abuela podía hablar de cosas que nadie salvo su madre entendía. El Juez se había hecho cargo de la tienda del cruce de rutas y Carrie Cayce se encontraba ocupada dándole a Edgar nuevas hermanas a intervalos mínimos. De todos modos, siempre encontraba tiempo para hablar con él y darle impulso a sus sueños.

Edgar se estaba convirtiendo en un niño serio, flacucho e intenso que prefería acurrucarse en un rincón y escuchar las conversaciones de los hombres antes que corretear con los niños de su edad. Muchos comentaban que parecía más un anciano pequeño que un niño, y algunos miembros de su familia comenzaron a llamarlo «Viejo» en lugar de Edgar.

El Juez realizaba valientes esfuerzos para hablar con su hijo, pero generalmente terminaba desconcertado por las cosas extrañas que el niño decía o preguntaba. Un día, después de esas sesiones de política y filosofía, le contó al grupo acerca de su hijo Edgar.

  • Ese niño pasa demasiado tiempo solo, soñando despierto e imaginando cosas —dijo el Juez preocupado—. Cualquier niño que pase demasiado tiempo en ese estado:
  • tarde o temprano termina algo chiflado. Necesita compañeros de juego que le den una buena tunda y lo hagan salir de sí mismo.
  • Es evidente que no le gustan las canicas ni ningún otro juego —comentó un hombre—. Mis muchachos se la pasan gritando y metiéndose en problemas todo el día. El único momento en que se quedan quietos es cuando tu Edgar los reúne para contarles historias sobre lugares como Egipto y otras cosas que seguramente ha inventado. Lo he escuchado un par de veces y, válgame Dios, cuenta las cosas de un modo tan real que uno creería que ha estado ahí y las ha visto él mismo.
  • Sí, lo sé —asintió el Juez—. Y lo más extraño es que estuve hojeando algunos libros y quedé estupefacto al ver que las cosas que cuenta son absolutamente ciertas. No tengo idea de cómo las aprendió, porque no sabe leer. A veces me lo encuentro parloteando sin cesar en el jardín, totalmente solo. Cuando le pregunto con quién habla, señala hacia delante, tan serio como un juez, y me dice: «¿Cómo con quién? Pues con mis amigos». Hay veces que me da escalofríos. Aquellos encuentros también inquietaron a Edgar en un comienzo. Se preguntaba si su padre y la mayoría de las personas tenían algún problema de visión que les impedía ver a los niños y niñas que venían a jugar con él. Su madre los veía algunas veces, y él presentía que también su abuela podía verlos si se lo proponía.

Eran niños de su edad que aparecían quién sabe de dónde, y todos los días venían a visitarlo, siempre y cuando estuviera solo. Si alguien se acercaba, sencillamente desaparecían. A veces jugaban juegos muy animados, pero con frecuencia se sentaban a contar historias. Después de un tiempo, cuando comenzó a comprender por qué las demás personas no podían ver a sus amigos, ellos le dijeron que ya estaba demasiado grande para que lo continuaran visitando. Desde ese día, Edgar no los volvió a ver. Cierto día, mientras jugaba muy cerca del secadero de tabaco, escuchó una voz muy familiar que lo saludaba: «¡Qué tal, Viejo!».

Se volvió, y allí estaba el abuelo, sonriéndole como siempre. La única diferencia era que su cuerpo no parecía del todo sólido. Hablaron durante largo rato, tal como solían hacerlo antes del accidente. El abuelo había estado observando la plantación de tabaco, según dijo, y le explicó a Edgar por qué no había podido llevarlo de cacería. Desde aquel día, el abuelo venía a menudo, y las largos diálogos que mantenían eran realmente fabulosos. Edgar les contó a su madre y a la abuela acerca de estas visitas, y ninguna de ellas se mostró sorprendida, pero algo en su interior le advirtió que quizá fuera mejor no confiarle esta información al Juez.

Fue por aquel entonces que un anciano negro que trabajaba como leñador en la granja se sentó junto a Edgar durante veinte minutos y produjo un cambio de rumbo radical en la vida del joven Cayce. Este hombre le contó una historia de la Biblia con todo el dramatismo y esmero que un hombre es capaz de imprimirle a su vivencia religiosa. Edgar quedó maravillado. Nunca había escuchado una historia más extraordinaria ni más apasionante. Cuando el relato llegó a su fin, corrió hasta donde estaba su madre.

La Biblia está llena de historias como esa —le aseguró su madre—. Si tanto te gustan, puedo leerte o contarte muchas más.

A partir de aquel día, en los momentos en que no estaba ocupada atendiendo a las bebés, comenzó a leerle a su hijo las antiguas historias. A Edgar le gustaban todas, sin excepción, y creía todo lo que escuchaba sin cuestionamientos.

  • Quiero aprender a leer —dijo entusiasmado—. Así podré leer toda la Biblia sin ayuda. —Te lo aconsejo —le respondió su madre—, así jamás te sentirás solo y nunca equivocarás el camino. Durante una noche que resultó ser terriblemente agitada, la casa de la familia se incendió y quedó completamente destruida. Nadie resultó herido, pero debieron separarse para alojarse en casa de distintos parientes hasta que la casa pudiera ser reconstruida. Edgar fue a vivir con una tía que en muchos aspectos era muy parecida a su padre el Juez. En un desafortunado momento de confidencias, Edgar le contó sobre sus compañeros de juego imaginarios y las visitas del abuelo. La tía se puso furiosa.
  • Edgar Cayce, ¿acaso no sabes que está muy mal dejarse llevar por la imaginación y contar fantasías como si fueran ciertas? Debería darte vergüenza. Sabes muy bien que las personas muertas no regresan ni hablan con los niños.
  • No veo que tenga nada de malo —contestó Edgar—. Es la verdad. Mi mamá también ve a mis amigos, y estoy seguro de que vería al abuelo si anduviera por allí cuando él viene.
  • ¡Tu mamá! —dijo su tía con los labios lívidos por el enojo—. Todo esto es culpa de ella. Voy a hablarle muy seriamente acerca de seguirte la corriente con todas estas tonterías. Lo único que conseguirá es confundirte más. Nunca supo bien qué hizo su madre para manejar la situación, pero Edgar aprendió la lección y nunca volvió a hablar con otras personas sobre sus experiencias. Comenzaba a percibir que él, su madre y su abuela convivían en un mundo diferente, separados del resto por una suerte de abismo extraño e invisible. En casa de su tía extrañaba las historias bíblicas que le leía su madre, hasta que encontró un maravilloso sustituto: La tía tenía una enorme Biblia familiar, tan grande que él apenas podía levantarla, llena de ilustraciones realizadas por Doré. Las imágenes de los grabados le resultaban apasionantes. Pasaba horas sentado mirando las ilustraciones y reconstruyendo para sí las maravillosas historias. Aquel invierno, a la edad de siete años, tuvo la oportunidad de aprender a leer.

Texto de Edgar Cayce: Hombre de Milagros.

Más http://www.edgarcayce.org/espanol/.

Mi introducción a Edgar Cayce

Por John Van Auken

Edgar Cayce Edgar Cayce Cómo desarrollar la habilidad psíquica.

Leí por primera vez acerca de Edgar Cayce cuando tenía dieciséis años. Mi padre, un oficial de la Marina, había sido trasladado a Virginia Beach, Virginia – sede de la Fundación Edgar Cayce y la Asociación para la Investigación y la Iluminación, fundada por Edgar Cayce en 1931. El libro era El Profeta Durmiente de Jess Stearn, periodista y autor de más de treinta libros, nueve de los cuales alcanzaron el éxito de ser bestsellers. Pero no fue hasta que llegué a la universidad cuando realmente comencé a estudiar la obra de Cayce. El profesor de mi clase de escritura nos asignó escribir sobre un misterio, y ya que mi madre me había hablado de la misteriosa historia de Bridey Murphy, pensé que sería un buen tema para comenzar mi investigación para ese curso.

Bridey Murphy fue el presunto nombre de la vida pasada de una mujer en los 1800. Era una irlandesa que se murió y volvió a reencarnarse en los Estados Unidos 59 años después. El libro era The Search for Bridey Murphy de Morey Bernstein (publicado en 1952 que se convirtió en una película en 1956, protagonizada por la actriz ganadora de un óscar- Teresa Wright). Se trata de la fascinante historia de la ama de casa de Virginia Tighe (llamada Ruth Simmons en el libro y en la película), quien bajo hipnosis, recordó (o prácticamente revivió) su aparente vida pasada como Bridey Murphy. La historia hipnótica de Tighe (grabada en una cinta de casete) se inició en 1806, cuando Bridey tenía ocho años y vivía en, o cerca de Cork, Irlanda. Ella era la hija de Duncan Murphy, un abogado, y su esposa Kathleen. A la edad de 17 años, se casó con el abogado Sean Brian McCarthy y se trasladó a Belfast. Tighe habló de una estación severa de otoño que causó la muerte de Bridey y ver su propio funeral. Ella describió su lápida y el estado de estar vivo después de su muerte -o, más precisamente, después de la muerte en su cuerpo en 1864. Ella dijo que no sentía dolor o tristeza. Después, de alguna manera, ella volvió a nacer en el medio oeste de los EE.UU. en 1923. En esta vida, nunca había estado en Irlanda y no hablaba con el más mínimo acento irlandés -excepto cuando estaba bajo hipnosis y “volvía a vivir” la encarnación de Bridey! Luego habló con un acento irlandés. En el libro de Bernstein, se refirió a Edgar Cayce y a sus notables habilidades, explicando que él había investigado a Cayce y no pudo encontrar fraude o engaño en su proceso. Pensó que, por imposible que parezca, los volúmenes de información en detalle que vienen a través Cayce sobre vidas pasadas no podían ser otra cosa que válidos. Leyendo esto, me decidí a escribir mi artículo sobre el misterio de Edgar Cayce. Debido a que contenía tantos ejemplos de lecturas de Cayce sobre vidas pasadas y karma que afectó a las vidas de las personas presentes, opté por usar el libro más vendido, Muchas Moradas de Gina Cerminara. Tengo una “A” en mi ensayo. Pero más que eso, he desarrollado una gran afición por la información Edgar Cayce sobre vidas pasadas y karma.

Con los años, he leído la mayoría de los libros acerca de Edgar Cayce que existen. Y aunque el “gancho” inicial que me metió en los volúmenes de Cayce era la reencarnación y el karma, fue la mística y la espiritualidad mágica que llena sus discursos lo que en última instancia se convirtió en carne y hueso de mi alma. Mi alma y mente estaban siendo alimentadas por su espiritualidad. No pude conseguir suficiente de su sabiduría y de historias, a pesar de que estaba repleto del lenguaje bíblico de King James y de la terminología cristiana y sus conceptos, cosas que hace mucho tiempo había considerado inadecuadas y muchas veces con prejuicios, incluso racistas y sexistas, y con una terrible historia de violencia. Pero la perspectiva de Cayce sobre los conceptos cristianos era tan abierta y tan amplia, que más allá de los dogmas de la iglesia, doctrina y actos históricos, no podía tener suficiente de él. Sus enseñanzas incluyen budismo e hinduismo. De hecho, él enseñó que cualquier fe que enseña la hermandad de toda la humanidad y de la unicidad de Dios estaba llevando el mensaje de la verdad. En mis veinte años, esto era exactamente lo que yo sentía. Sus convicciones hallaron un lugar sensible y receptivo dentro de mí. Y la organización que construyó en torno a su obra estaba abierta a todas las personas de diferentes orígenes y creencias. Eran personas “normales”, no sectarias, que no viven en los márgenes de la vida, pero están bastante extendidas en nuestra sociedad. Ahora, después de más de cuarenta años de trabajo con el material y los conceptos de Cayce, y la práctica de ellos en mi vida diaria, he reunido algunos de los elementos clave de su espiritualidad en este libro. También he añadido las maravillas descubiertas por la ciencia -maravillas de la vida y la realidad exterior, así como maravillas de la vida interior y de los reinos invisibles. Y al escribir este libro, el material ha vuelto a encender esa llama de entusiasmo que yo tenía a mis veinte años cuando me encontré por primera vez con estas ideas y su gran visión expansiva acerca del propósito y el significado de la vida – la vida del alma. Sinceramente, nunca habría llegado a la conciencia, la vibración y la paz que disfruto hoy en día, sin hablar de la calidad de la gente con la que comparto mi vida, sin haber estudiado y vivido este material. Espero que tú encuentres la luz y la inspiración que yo encontré.

John Van AukenJohn Van Auken es director de A.R.E. y es uno de los oradores más populares de la organización. Viaja a través de los EE.UU. y por el extranjero para responder al público sobre los temas cuerpo-mente-espíritu que se encuentran en las lecturas de Edgar Cayce. Él es un reconocido experto en las lecturas de Cayce, la Biblia, las profecías antiguas, las religiones del mundo, la meditación y el antiguo Egipto. John da seminarios en los EE.UU. y en el extranjero, y es un guía de muchos sitios sagrados alrededor del mundo. Su último libro, Edgar Cayce on the Spiritual Forces Within You ya está disponible para su compra en ARECatalog.com.

Espiritualidad Evolutiva y el trabajo de Edgar Cayce

por Lynn Sparrow Christy

Adaptado de su artículo “ La Nueva Nueva Era : Re -descubriendo las cualidades de vanguardia del trabajo de Edgar Cayce” octubre – diciembre 2013 Venture Inward, los miembros pueden leer el artículo completo en línea en EdgarCayce.org / members.

Edgar CayceA medida que el movimiento de la Nueva Era tomó impulso durante las últimas décadas del siglo XX, Edgar Cayce comenzó a sonar bastante aburrido para muchas personas. Busque una vida de servicio; elimine las tendencias hacia el egoísmo en sus patrones de pensamiento y comportamiento; atienda la salud de su cuerpo con una alimentación cuidadosa, ejercicio y otros estilos de vida; establezca un ideal con el que puedas vivir, realice sus actividades normales de la vida; forme grupos intencionales para fortificar su determinación y sígalos; haga una diferencia en su mundo; ore; medite – ninguno de estos factores tenía el factor sorpresa que parecía alimentar la cultura popular de la Nueva Era. ¿Qué pasa con las experiencias de los estados alterados de conciencia? ¿Qué pasa con grandes logros psíquicos? ¿Qué pasa con el contacto con entidades que figuran en los planos superiores? ¿Qué pasa con el poder de las piedras y los cristales? Aunque las lecturas de Cayce abordan todas estas cosas y en mayor profundidad y sofisticación considerable, a menudo estaban enmarcadas como material para principiantes, simplemente porque no hacen hincapié en el aspecto fenomenal de la senda espiritual.

Si tomamos el tiempo necesario para observar, nos daremos cuenta de que el material de Cayce está a la vanguardia de algunas de las novedades más importantes de la escena espiritual contemporánea. Porque, así como la explosión popular de interés de la Nueva Era en el siglo XX creaba más críticas por su tendencia hacia el pensamiento un tanto narcisista y mágico, otras influencias estaban creciendo junto a él. Influencias que tomaron lo mejor del floreciente despertar espiritual y se asieron a la ciencia, la filosofía, la antropología y la sociología. Influencias que ahora se unen para formar una espiritualidad amplia y prometedora para el siglo XXI que es a la vez “integral” y “evolutivo” en la forma en la que se recurre a diversas fuentes de conocimiento y sabiduría, a fin de participar de manera creativa con un cosmos en evolución, mundo, y la psique humana, una nueva New Age que ha madurado en comparación con su contraparte tardía de finales del siglo XX. Y resulta que la obra Cayce estaba allí todo el tiempo.

Espiritualidad Evolutiva

Al igual que el integrismo, el enfoque ” evolutivo ” hacia la espiritualidad promete reformar la manera en que pensamos acerca de nuestro lugar en este mundo. Para apreciar su impacto, es importante reconocer que la espiritualidad evolutiva va más allá del concepto secular de la evolución del alma, lo que pone en la tierra como el lugar  adonde venimos para aprender lecciones, crecer y trabajar a través de nuestro karma. Desde esta perspectiva, el plano de la tierra a menudo es en el mejor de los casos poco más que la escuela del alma y en el peor de los casos, la prisión de la ilusión de la que tratamos de escapar a la mayor brevedad posible.

Por el contrario, desde el punto de vista evolutivo, la oportunidad de la encarnación tiene tanto que ver con la evolución del cosmos así como con nuestro propio desarrollo. Y la mayoría de los pensadores evolucionistas apuntan a la conciencia humana como la frontera actual de la evolución tal como se manifiesta aquí en la tierra. La fuente divina de la que surgimos tiene una unidad irrefrenable de crear, y estamos en el límite de los avances de la creación continua. Nuestra función principal es la de co -creador y el teatro de nuestra operación creativa es aquí, en este mundo tridimensional de la forma.

The English version of this blog is available here: http://www.edgarcayce.org/are/blog.aspx?id=9456&blogid=445

Lynn Sparrow ChristyLynn Sparrow Christy es profesora, escritora y entrenadora de hipnoterapia. Con más de 40 años de experiencia en enfoques tradicionales y alternativos a la espiritualidad y al crecimiento personal, Lynn se ha comprometido a ayudar a los buscadores espirituales de hoy para que encuentren vías auténticas y prácticas para el crecimiento. Su último libro, publicado recientemente por A.R.E. Press, aborda los aspectos “evolutivos” de las lecturas de Cayce Más allá del Crecimiento del Alma: Despertar a la convocatoria de la Evolución Cósmica.