Puertas peligrosas para el subconsciente

charlie-charlie-challengeLa ouija, escritura automática y el desafío CharlieCharlieCharlie

SI, las lecturas de Edgar Cayce brindan un estímulo directo sobre cada uno de nosotros en el sentido de que somos en potencia nuestro mejor psíquico y cada uno puede acceder una guía personal a cualquier hora. De hecho, Cayce ofreció una gran cantidad de información con respecto a cómo el subconsciente puede abrirse de manera segura a través de la meditación, el trabajo con los sueños, trabajo personal sobre crecimiento espiritual, desarrollo de la empatía, aprender a reconocer corazonadas psíquicas, etc. Sin embargo, las lecturas proveen muchas historias de precaución sobre los peligros de abrir el subconsciente, algunas de las cuales se detallan en el libro de Hugh Lynn Cayce  Venturing Inward.

spirit-doorway(1)Después de haber tenido la maravillosa oportunidad de editar recientemente el 50 aniversario de la reedición del clásico libro de Hugh Lynn Cayce, me acordé de los verdaderos peligros asociados con cosas tales como la escritura automática y tableros de Ouija e incluso del “nuevo giro” en este viejo peligro llamado el “desafío Charlie-Charlie.” Literalmente, decenas de millones de personas ya han llamado la atención sobre este juego utilizando el hashtag #CharlieCharlieChallenge. Basándose en la misma premisa de la escritura automática y la ouija, los jugadores esencialmente nivelan lápices sobre las palabras “sí” y “no” en un pedazo de papel y hacen preguntas. Según se informa, las preguntas son contestadas por un demonio llamado “Charlie”, que mueve los lápices con la respuesta apropiada.

bibleAntes de salir corriendo e intentar jugar, podría ser útil saber que Hugh Lynn Cayce trabajó con un sinnúmero de personas en los últimos años que se habían abierto inadvertidamente a sí mismos a la”posesión” por jugar lo que ellos pensaban que eran juegos “inofensivos”. El desafío es que una vez que una entidad desencarnada (un muerto que no quiere estar muerto) encuentra un “oído” receptivo, el espíritu del difunto no está demasiado dispuesto a soltarlo. Venturing Inward incluye muchas historias de cómo este tipo de juego llevó a conexiones con los espíritus que intentaron apoderarse de la vida de una persona, romper su matrimonio (a veces incluso comienzan una relación “sexual” con el individuo), causando la pérdida de puestos de trabajo, etc. Este tipo de juegos no son inofensivos en lo absoluto, sobre todo para los que son vulnerables debido a drogas o alcohol, lesiones de la columna vertebral, confusión hormonal de la pubertad, y la mala salud. Y una vez que el desencarnado tiene una conexión, puede ser muy difícil de eliminarla.

dreamingSiempre que las personas iban a hablar con Edgar Cayce y preguntaban acerca de cómo lidiar con este tipo de experiencias -experiencias que pueden incluir cosas tales como sentir la presencia de un fantasma, sentir que alguien está invadiendo sus pensamientos psíquicamente, escuchar voces, o que alguien está recogiendo en la información psíquica no deseada  -sus sugerencias incluyen una variedad de enfoques destinados a reforzar las defensas físicas, mentales y espirituales del cuerpo:

  • Considere la posibilidad de ver a un osteópata o quiropráctico para asegurarse de que no ha habido un problema de columna vertebral que está causando presión sobre el sistema nervioso. A menudo, las personas sin saberlo, se abren a otros reinos de la “realidad” a causa de un problema o lesión de columna.
  • Tenga una dieta sana y equilibrada y duerma suficiente. No se salte las comidas o coma mal. Una de las maneras más fáciles de seguir teniendo problemas a nivel mental-emocional es abusar de los sistemas físicos del cuerpo, lo cual incluye una dieta deficiente y falta de sueño.
  • Dé a la mente mucho material edificante (muchas veces espiritualmente-centrado) para leer. La literatura podría incluir libros de autoayuda, poesía edificante, la Torá, el Nuevo Testamento, etc. Cayce a menudo ha dicho, “la mente es el constructor” y en lo que nos centramos se convierte en una parte de nosotros.
  • Trabaje con la oración. Imagínese rodeado de una “luz blanca de protección” cada vez que se siente preocupado por una experiencia. También puede pedir a los amigos, la familia, a un ministro, a un rabino que recen contigo o para ti.
  • Rechace la fascinación por las experiencias. Con bastante frecuencia los individuos deben superar su intriga por esas experiencias, a pesar de su aversión a ello, antes de que la curación tenga lugar.
  • Encuentre un consejero o terapeuta con quien pueda hablar. Este terapeuta probablemente debería estar familiarizado con la psicología de Jung, lo paranormal, o al menos estar abierto a lo desconocido.

SÍ, las personas pueden valerse de las experiencias psíquicas seguras a través de una variedad de medios, pero la ouija, la escritura automática, y el nuevo reto Charlie-Charlie puede ser muy peligroso y no es en absoluto constructivo o útil. En su lugar, trate de escribir una pregunta, lea la pregunta antes de ir a la cama, y luego sueñe con ella.

Alternativamente, usted puede jugar un juego psíquico seguro recomendado por Edgar Cayce. Según Cayce, si las personas realmente quieren tener una experiencia psíquica, necesitan trabajar con un amigo durante veinte días. Al mismo tiempo cada día, cada individuo se sienta en silencio quienquiera que sea él o ella y piense en la otra persona. Cada individuo trata de imaginar a la otra persona y sentir lo que la otra persona había estado haciendo justo antes de la hora acordada para el ejercicio diario. Esto se repite todos los días durante veinte días. Según Cayce, al final de los veinte días, usted habrá adquirido una experiencia de primera mano de comprensión de una conexión psíquica.

Kevin Kevin J. TodeschiJ. Todeschi es Director Ejecutivo y CEO de la obra de Edgar Cayce (EdgarCayce.org). Como estudiante y  maestro del material de Edgar Cayce por más de 35 años, es el autor de más de 25 libros, entre ellos el best seller Edgar Cayce Edgar Cayce On the Akashic Records, Dream Images and Symbols, y su libro más reciente (con Henry Reed), Contemporary Cayce.

Un niño poco usual

Edgar Cayce: Hombre de Milagrospor Joseph Millard

Por algún misterioso motivo, el cual nunca fue explicado, los granjeros del condado de Christian en el estado de Kentucky siempre habían sido acosados por el nacimiento de animales con características monstruosas. Una puerca absolutamente normal podía parir cerditos con dos colas o con el hocico hendido o con orejas de menos. Una vaca podía dar a luz un engendro de dos cabezas. En un caso de extremada aberración, un granjero se escandalizó al recibir de la traviesa naturaleza el único ternero de siete patas del que hubiera registro.

En los años que siguieron, muchas personas decían estar firmemente convencidas de que el fenómeno más espectacular de todos los tiempos surgido del condado de Christian era el hijo del joven Leslie B. Cayce y su esposa Carrie, nacido una tarde de marzo de 1877. Los orgullosos padres lo llamaron Edgar en honor a uno de los hermanos de Leslie. Se veía tan normal y saludable con nada fuera de lo ordinario como cualquier otro recién nacido, y berreaba igual de fuerte.

En todo el pueblo y sus alrededores había muchos individuos con el apellido de Cayce, y se decía que nadie podía seguirles el rastro a todos, ni siquiera el abuelo Cayce, el patriarca del clan. Inclusive la abuela, su propia esposa, había tenido ancestros Cayce unas generaciones antes. Apenas supieron que el hijo de Leslie había llegado al mundo, se dirigieron en masa a verlo.

Leslie, que acababa de cumplir veintitrés años, abrió un barril de güisqui y puso a circular un vaso de hojalata mientras festejaba y se jactaba de su hijo, echándose un trago cuando le llegaba su turno.

  • Mi hijo va a dejar su huella en el mundo algún día, ya verán. Basta con oírlo berrear. ¿Alguna vez oyeron a un bebé con un par de pulmones más potentes? Poco tiempo después el niño hizo una demostración nocturna de potencia pulmonar. Tanto berreó y berreó que los nervios de Leslie se crisparon y su esposa estuvo al borde de la histeria.
  • ¡No sé que tiene el bebé! —se lamentaba la mujer retorciéndose las manos—. ¡No deja de llorar!
  • Entonces, por amor de Dios, ¡haz algo! —bramó Leslie—, antes de que estos berridos me saquen totalmente de quicio. La mujer hizo varios intentos pero nada parecía funcionar. Más tarde, hacia la medianoche, se escucharon unos golpes en la puerta. Era Emily, una anciana negra, empleada de la hacienda. Había llegado fumando su pipa de corazón de mazorca seca.
  • Doña Carrie, he oído llorar al bebé y creo que sé cuál es el problema —dijo la anciana con mucha calma. —Por favor, ¡dinos! —le rogó Carrie Cayce—, que estoy a punto de enloquecer.
  • Vamos a ver —dijo la anciana.

Se sentó junto a la cuna y, dándole un jalón profundo a su pipa de mazorca, produjo una fragante nube de humo de tabaco que acarició las plantas de los piecitos de Edgar. La tercera vez que lo hizo, el bebé dejó de llorar y se quedó dormido. Fue el último ataque de cólicos que tuvo la criatura.

Desde el día en que dio sus primeros pasos, Edgar reveló un notable talento para meterse en líos. A sus agobiados padres les parecía que cada vez que perdían la vista de él por un instante, un nuevo estrépito acompañado de un alarido anunciaban el siguiente desastre. Una tarde se las arregló para abrir la puerta principal de la casa y salir gateando durante un chaparrón torrencial: terminó cayendo al lodo desde la tarima de la entrada. En otra ocasión cayó en un estanque, cómo logró salir es un misterio, ya que era demasiado pequeño como para saber nadar. Finalmente, en un momento de desesperación, su padre contrató a un vecino de once años llamado Ned para que se ocupara de acompañar y cuidar a Edgar. Tras esto, su padre pudo dedicar más tiempo y atención a su nuevo e importante papel en la comunidad.

A Leslie Cayce lo habían elegido como juez de paz, un gran honor para alguien tan joven. Ahora lo llamaban «Juez Cayce»; título que mantuvo durante toda la vida. Comenzó a comportarse con gran dignidad y a pasar cada vez más tiempo en la tienda del cruce de rutas que pertenecía a su hermano, para hablar de política con otros hombres y dar sus opiniones con tono firme y autoritario.

Nunca fue un hombre con tendencia a demostrar afecto o calidez hacia su hijo, no tuvieron una relación de camaradería. Edgar sentía cierto temor reverencial hacia este rígido jefe de familia. Leslie tenía ideas muy firmes, creía distinguir sabiamente entre el bien y el mal, y no toleraba desvíos.

Carrie Cayce era exactamente lo opuesto: una mujer dulce y gentil, paciente y comprensiva, con un carácter que incluía notas de misticismo. Comprendía a su hijo como nadie. Lo animaba cuando se desalentaba y le indicaba el camino correcto cuando estaba confundido. Sin sus sabios consejos espirituales, tal vez los extraños poderes de Edgar Cayce nunca se hubieran desarrollado, o quizá se hubieran malgastado o convertido en fuerzas destructivas.

Además de su madre, quienes mejor lo comprendían eran la abuela y el abuelo Cayce, con quienes se sentía muy cercano. La abuela se parecía a Carrie Cayce en muchas cosas. Ambas poseían la misma sensibilidad para detectar sentimientos e impresiones demasiado sutiles para la mente común.

El abuelo era de esos hombres que más de uno considera extraño de cabo a rabo. Por un lado, era un zahorí de renombre en el condado. A menudo, los vecinos acudían a la granja y le preguntaban al abuelo dónde deberían excavar sus pozos para encontrar agua de buena calidad y de fácil acceso. A veces su nieto lo acompañaba en estas expediciones.

Durante el camino, el abuelo se detenía y cortaba una horquilla delgada de hamamelis, «el arbusto adivino», y la deshojaba. Cuando llegaba al sitio donde alguien deseaba abrir un pozo, el abuelo cogía los dos extremos de la horquilla de hamamelis, la sostenía frente a su pecho y mantenía el garrón de la rama principal apuntando bien hacia el frente. Luego, mientras Edgar corría sin aliento a su lado y los hombres lo seguían de cerca, comenzaba a pasearse detenidamente sobre el área elegida. De repente exclamaba: «¡Momento, muchachos! Creo que empiezo a sentir algo».

En ese momento comenzaba a moverse con más lentitud y cuidado, hasta que Edgar veía que la horquilla de hamamelis se estremecía y se sacudía hacia abajo. El abuelo indicaba excavar en ese lugar. Poco después, los hombres encontraban agua pura, abundante y cerca de la superficie. El abuelo podía hacer otras cosas aún más extrañas. Uno de los primeros recuerdos de Edgar era haber visto cómo el abuelo hacía que una mesa pesada se elevara en el aire, tras haber apenas rozado la tabla con los dedos. En otras ocasiones, se ponía de pie y clavaba la vista por un minuto en una escoba que estaba apoyada contra la pared. De repente, la escoba se enderezaba y comenzaba a danzar por toda la habitación sin que hubiera nadie cerca. Al ver estas cosas, el pequeño Edgar sentía a la vez fascinación y temor. «Abuelito, ¿cómo lo haces?», le decía. «¿Por qué pasa eso? ¿Me enseñas cómo hacerlo?». Y el abuelo le decía: «Muchacho, no tengo idea de dónde viene este poder, pero no hay que tomarlo a la ligera». El abuelo había hecho estos trucos en algunas fiestas cuando era más joven, pero poco a poco comenzó a tener más reservas hasta que en un momento determinado, cuando Edgar era muy pequeño, decidió no volver a hacerlo más: «No sé qué es ni de dónde viene, pero este poder es algo demasiado grande como para andar malgastándolo en vanas demostraciones. No sé porqué se me fue dada esta misteriosa habilidad, pero no volveré a burlarme de ella». El abuelo murió poco después de decir estas palabras, ante los ojitos atónitos de su pequeño nieto.

Ocurrió en el mes de junio, después del cuarto cumpleaños del niño, cuando los dos habían salido a caballo para efectuar algunas tareas en el campo. El abuelo iba sentado en la montura de su gran caballo, con Edgar rebotando detrás de él, como solían cabalgar juntos. El niño hacía lo que podía para aferrarse al cinturón de su abuelo. En el regreso a casa, pasaron por un estanque profundo. El sol estaba bien alto, y los pantalones de Edgar se habían empapado con el sudor del animal.

—Voy a dejar que el caballo beba un poco de agua en el estanque —dijo el abuelo—. Es mejor que te bajes y aguardes en la sombra. A veces el agua lo pone un poco nervioso. Edgar descendió del caballo y observó cómo, sin desmontar, el abuelo guiaba al cuadrúpedo hasta el agua limpia, más allá de las matas de totoras y los macizos de lirios. El caballo arqueó el cuello y comenzó a beber con avidez. De repente algo asustó al animal, una rana o una tortuga o tal vez su propio reflejo ondulante. El caballo se encabritó y entre furiosos relinchos alzó las patas delanteras por el aire. Sus cascos quebraron la superficie del estanque al descender con fuerza. Luego cambió de dirección y encaró embravecido hacia la orilla. Mientras tanto el abuelo se mantenía en la silla, tiraba de las riendas y le decía:

«¡Tranquilo! ¡Quieto! ¡Quieto!». El caballo giró velozmente sobre las patas traseras y volvió a hundir los cascos en el estanque. Temblando de miedo, Edgar vio como el caballo tropezaba. Al detenerse en seco, se inclinó hacia delante con tal fuerza que la cincha se partió en dos. El abuelo y su montura fueron lanzados con fuerza por sobre el cuello del animal y cayeron al agua. Aún más aterrorizado, el caballo volvió a encabritarse e hizo impacto con sus cascos en el sitio exacto donde yacía el abuelo. Luego dio media vuelta y se alejó a galope con las riendas sueltas.

Edgar corrió a la orilla del estanque y llamó al abuelo lo más fuerte que pudo. No hubo respuesta. Únicamente pudo ver que una masa informe sobresalía bajo la superficie ondulante y que el agua comenzaba a teñirse de rojo. Se dio cuenta de que algo andaba terriblemente mal. Comenzó a llorar y corrió a casa lo más rápido que pudo. A la mañana siguiente, vio a todos sus familiares que lloraban reunidos alrededor de un gran cajón en el vestíbulo. Le costaba comprender lo que le decían: que el abuelo había muerto. Para Edgar lo único que estaba claro era que el abuelo no iba a cumplir con la promesa de llevarlo a cazar en el otoño y dejarlo disparar con un arma verdadera por primera vez. Pasarían varios meses antes de que el abuelo volviera a la granja y le explicara por qué no había podido hacer lo prometido.

Después del funeral, Leslie y su familia fueron a vivir con la abuela, ya que la casa era demasiado grande para ella sola. A Edgar le gustó el cambio porque con la abuela podía hablar de cosas que nadie salvo su madre entendía. El Juez se había hecho cargo de la tienda del cruce de rutas y Carrie Cayce se encontraba ocupada dándole a Edgar nuevas hermanas a intervalos mínimos. De todos modos, siempre encontraba tiempo para hablar con él y darle impulso a sus sueños.

Edgar se estaba convirtiendo en un niño serio, flacucho e intenso que prefería acurrucarse en un rincón y escuchar las conversaciones de los hombres antes que corretear con los niños de su edad. Muchos comentaban que parecía más un anciano pequeño que un niño, y algunos miembros de su familia comenzaron a llamarlo «Viejo» en lugar de Edgar.

El Juez realizaba valientes esfuerzos para hablar con su hijo, pero generalmente terminaba desconcertado por las cosas extrañas que el niño decía o preguntaba. Un día, después de esas sesiones de política y filosofía, le contó al grupo acerca de su hijo Edgar.

  • Ese niño pasa demasiado tiempo solo, soñando despierto e imaginando cosas —dijo el Juez preocupado—. Cualquier niño que pase demasiado tiempo en ese estado:
  • tarde o temprano termina algo chiflado. Necesita compañeros de juego que le den una buena tunda y lo hagan salir de sí mismo.
  • Es evidente que no le gustan las canicas ni ningún otro juego —comentó un hombre—. Mis muchachos se la pasan gritando y metiéndose en problemas todo el día. El único momento en que se quedan quietos es cuando tu Edgar los reúne para contarles historias sobre lugares como Egipto y otras cosas que seguramente ha inventado. Lo he escuchado un par de veces y, válgame Dios, cuenta las cosas de un modo tan real que uno creería que ha estado ahí y las ha visto él mismo.
  • Sí, lo sé —asintió el Juez—. Y lo más extraño es que estuve hojeando algunos libros y quedé estupefacto al ver que las cosas que cuenta son absolutamente ciertas. No tengo idea de cómo las aprendió, porque no sabe leer. A veces me lo encuentro parloteando sin cesar en el jardín, totalmente solo. Cuando le pregunto con quién habla, señala hacia delante, tan serio como un juez, y me dice: «¿Cómo con quién? Pues con mis amigos». Hay veces que me da escalofríos. Aquellos encuentros también inquietaron a Edgar en un comienzo. Se preguntaba si su padre y la mayoría de las personas tenían algún problema de visión que les impedía ver a los niños y niñas que venían a jugar con él. Su madre los veía algunas veces, y él presentía que también su abuela podía verlos si se lo proponía.

Eran niños de su edad que aparecían quién sabe de dónde, y todos los días venían a visitarlo, siempre y cuando estuviera solo. Si alguien se acercaba, sencillamente desaparecían. A veces jugaban juegos muy animados, pero con frecuencia se sentaban a contar historias. Después de un tiempo, cuando comenzó a comprender por qué las demás personas no podían ver a sus amigos, ellos le dijeron que ya estaba demasiado grande para que lo continuaran visitando. Desde ese día, Edgar no los volvió a ver. Cierto día, mientras jugaba muy cerca del secadero de tabaco, escuchó una voz muy familiar que lo saludaba: «¡Qué tal, Viejo!».

Se volvió, y allí estaba el abuelo, sonriéndole como siempre. La única diferencia era que su cuerpo no parecía del todo sólido. Hablaron durante largo rato, tal como solían hacerlo antes del accidente. El abuelo había estado observando la plantación de tabaco, según dijo, y le explicó a Edgar por qué no había podido llevarlo de cacería. Desde aquel día, el abuelo venía a menudo, y las largos diálogos que mantenían eran realmente fabulosos. Edgar les contó a su madre y a la abuela acerca de estas visitas, y ninguna de ellas se mostró sorprendida, pero algo en su interior le advirtió que quizá fuera mejor no confiarle esta información al Juez.

Fue por aquel entonces que un anciano negro que trabajaba como leñador en la granja se sentó junto a Edgar durante veinte minutos y produjo un cambio de rumbo radical en la vida del joven Cayce. Este hombre le contó una historia de la Biblia con todo el dramatismo y esmero que un hombre es capaz de imprimirle a su vivencia religiosa. Edgar quedó maravillado. Nunca había escuchado una historia más extraordinaria ni más apasionante. Cuando el relato llegó a su fin, corrió hasta donde estaba su madre.

La Biblia está llena de historias como esa —le aseguró su madre—. Si tanto te gustan, puedo leerte o contarte muchas más.

A partir de aquel día, en los momentos en que no estaba ocupada atendiendo a las bebés, comenzó a leerle a su hijo las antiguas historias. A Edgar le gustaban todas, sin excepción, y creía todo lo que escuchaba sin cuestionamientos.

  • Quiero aprender a leer —dijo entusiasmado—. Así podré leer toda la Biblia sin ayuda. —Te lo aconsejo —le respondió su madre—, así jamás te sentirás solo y nunca equivocarás el camino. Durante una noche que resultó ser terriblemente agitada, la casa de la familia se incendió y quedó completamente destruida. Nadie resultó herido, pero debieron separarse para alojarse en casa de distintos parientes hasta que la casa pudiera ser reconstruida. Edgar fue a vivir con una tía que en muchos aspectos era muy parecida a su padre el Juez. En un desafortunado momento de confidencias, Edgar le contó sobre sus compañeros de juego imaginarios y las visitas del abuelo. La tía se puso furiosa.
  • Edgar Cayce, ¿acaso no sabes que está muy mal dejarse llevar por la imaginación y contar fantasías como si fueran ciertas? Debería darte vergüenza. Sabes muy bien que las personas muertas no regresan ni hablan con los niños.
  • No veo que tenga nada de malo —contestó Edgar—. Es la verdad. Mi mamá también ve a mis amigos, y estoy seguro de que vería al abuelo si anduviera por allí cuando él viene.
  • ¡Tu mamá! —dijo su tía con los labios lívidos por el enojo—. Todo esto es culpa de ella. Voy a hablarle muy seriamente acerca de seguirte la corriente con todas estas tonterías. Lo único que conseguirá es confundirte más. Nunca supo bien qué hizo su madre para manejar la situación, pero Edgar aprendió la lección y nunca volvió a hablar con otras personas sobre sus experiencias. Comenzaba a percibir que él, su madre y su abuela convivían en un mundo diferente, separados del resto por una suerte de abismo extraño e invisible. En casa de su tía extrañaba las historias bíblicas que le leía su madre, hasta que encontró un maravilloso sustituto: La tía tenía una enorme Biblia familiar, tan grande que él apenas podía levantarla, llena de ilustraciones realizadas por Doré. Las imágenes de los grabados le resultaban apasionantes. Pasaba horas sentado mirando las ilustraciones y reconstruyendo para sí las maravillosas historias. Aquel invierno, a la edad de siete años, tuvo la oportunidad de aprender a leer.

Texto de Edgar Cayce: Hombre de Milagros.

Más http://www.edgarcayce.org/espanol/.

Espiritualidad Evolutiva y el trabajo de Edgar Cayce

por Lynn Sparrow Christy

Adaptado de su artículo “ La Nueva Nueva Era : Re -descubriendo las cualidades de vanguardia del trabajo de Edgar Cayce” octubre – diciembre 2013 Venture Inward, los miembros pueden leer el artículo completo en línea en EdgarCayce.org / members.

Edgar CayceA medida que el movimiento de la Nueva Era tomó impulso durante las últimas décadas del siglo XX, Edgar Cayce comenzó a sonar bastante aburrido para muchas personas. Busque una vida de servicio; elimine las tendencias hacia el egoísmo en sus patrones de pensamiento y comportamiento; atienda la salud de su cuerpo con una alimentación cuidadosa, ejercicio y otros estilos de vida; establezca un ideal con el que puedas vivir, realice sus actividades normales de la vida; forme grupos intencionales para fortificar su determinación y sígalos; haga una diferencia en su mundo; ore; medite – ninguno de estos factores tenía el factor sorpresa que parecía alimentar la cultura popular de la Nueva Era. ¿Qué pasa con las experiencias de los estados alterados de conciencia? ¿Qué pasa con grandes logros psíquicos? ¿Qué pasa con el contacto con entidades que figuran en los planos superiores? ¿Qué pasa con el poder de las piedras y los cristales? Aunque las lecturas de Cayce abordan todas estas cosas y en mayor profundidad y sofisticación considerable, a menudo estaban enmarcadas como material para principiantes, simplemente porque no hacen hincapié en el aspecto fenomenal de la senda espiritual.

Si tomamos el tiempo necesario para observar, nos daremos cuenta de que el material de Cayce está a la vanguardia de algunas de las novedades más importantes de la escena espiritual contemporánea. Porque, así como la explosión popular de interés de la Nueva Era en el siglo XX creaba más críticas por su tendencia hacia el pensamiento un tanto narcisista y mágico, otras influencias estaban creciendo junto a él. Influencias que tomaron lo mejor del floreciente despertar espiritual y se asieron a la ciencia, la filosofía, la antropología y la sociología. Influencias que ahora se unen para formar una espiritualidad amplia y prometedora para el siglo XXI que es a la vez “integral” y “evolutivo” en la forma en la que se recurre a diversas fuentes de conocimiento y sabiduría, a fin de participar de manera creativa con un cosmos en evolución, mundo, y la psique humana, una nueva New Age que ha madurado en comparación con su contraparte tardía de finales del siglo XX. Y resulta que la obra Cayce estaba allí todo el tiempo.

Espiritualidad Evolutiva

Al igual que el integrismo, el enfoque ” evolutivo ” hacia la espiritualidad promete reformar la manera en que pensamos acerca de nuestro lugar en este mundo. Para apreciar su impacto, es importante reconocer que la espiritualidad evolutiva va más allá del concepto secular de la evolución del alma, lo que pone en la tierra como el lugar  adonde venimos para aprender lecciones, crecer y trabajar a través de nuestro karma. Desde esta perspectiva, el plano de la tierra a menudo es en el mejor de los casos poco más que la escuela del alma y en el peor de los casos, la prisión de la ilusión de la que tratamos de escapar a la mayor brevedad posible.

Por el contrario, desde el punto de vista evolutivo, la oportunidad de la encarnación tiene tanto que ver con la evolución del cosmos así como con nuestro propio desarrollo. Y la mayoría de los pensadores evolucionistas apuntan a la conciencia humana como la frontera actual de la evolución tal como se manifiesta aquí en la tierra. La fuente divina de la que surgimos tiene una unidad irrefrenable de crear, y estamos en el límite de los avances de la creación continua. Nuestra función principal es la de co -creador y el teatro de nuestra operación creativa es aquí, en este mundo tridimensional de la forma.

The English version of this blog is available here: http://www.edgarcayce.org/are/blog.aspx?id=9456&blogid=445

Lynn Sparrow ChristyLynn Sparrow Christy es profesora, escritora y entrenadora de hipnoterapia. Con más de 40 años de experiencia en enfoques tradicionales y alternativos a la espiritualidad y al crecimiento personal, Lynn se ha comprometido a ayudar a los buscadores espirituales de hoy para que encuentren vías auténticas y prácticas para el crecimiento. Su último libro, publicado recientemente por A.R.E. Press, aborda los aspectos “evolutivos” de las lecturas de Cayce Más allá del Crecimiento del Alma: Despertar a la convocatoria de la Evolución Cósmica.

Siente el poder de las afirmaciones

 statementspor John Van Auken

De toda la maravillosa orientación que se crea a través de la sintonía de Edgar Cayce con la Conciencia Universal, el uso de una afirmación es único. Las afirmaciones pueden ayudarnos a cambiar nuestra mente, estado de ánimo y salud y llegar a nuevos niveles de conciencia y felicidad. Él les dio más de un centenar de afirmaciones a las personas que buscaban ayuda física, mental o espiritual.

Desde su perspectiva, una afirmación es un ideal estructurado en un comunicado poderosamente sugerente. Él nos enseñó a articular (en voz alta o en silencio) la afirmación, asegurándose de mantener una conciencia del significado de las palabras, y a hablar con una actitud positiva y con expectativa, hasta que la totalidad de nuestro ser mental se viera influenciada positivamente por el significado. Él sugirió que la afirmación se repitiera de tres a cinco veces, pero el objetivo era lograr una “respuesta positiva completa” desde la parte mental de nuestro ser. Prueba esto. Funciona.

He seleccionado tres de las afirmaciones de Cayce, que se encuentran al final de este artículo. La primera estaba destinada a apoderarse de los deseos, necesidades y actitudes que todos experimentamos en la vida para moverse hacia una condición más superior, más universalmente en sintonía, lo que resulta en una mayor armonía y felicidad en nuestras vidas. Después de compartir esta afirmación, Cayce instruyó fuertemente a la persona a “que lo dejara en sus manos” en lugar de seguir preguntando y dudando en ansiosa espera de resultados inmediatos.  Él quería que la gente sintiera el poder de la afirmación de su yo mental y luego dejarlo ir libre. La razón de esto, explicó, era que las  “fuerzas invisibles” son más poderosas que las que se ven y funcionan de una manera especial. Las fuerzas invisibles funcionan mejor cuando tenemos fe en ellas, una fe demostrada se muestra al permitir trabajar en su camino mágico a través de nuestros cuerpos, mentes, corazones y vidas. Él dijo que el espíritu de la paciencia, la esperanza y la alegría son el suelo fértil en el que las fuerzas invisibles pueden manifestar sus milagros.

La segunda afirmación fue diseñada para ayudar a una persona a encontrar la mejor manera de ser un canal de bendición para otros. Cayce explicó que la frase “entrando y saliendo de mi” (Éxodo 28:35) se refiere a ir al Lugar Santo en nuestro interior, donde Dios se encuentra con nosotros, y sale del santuario de las relaciones con los demás y nuestro trabajo exterior. La ida ocurre en su mayor parte durante el sueño, la oración, la meditación y los momentos de reflexión y tranquilidad.

La tercera afirmación fue diseñada para conectarnos con lo que Cayce llamó “la conciencia de Cristo”, un estado de ánimo y perspectiva que mejor canaliza la energía de la luz y el amor en y a través de nosotros – un excelente estado para experimentar.

“Que mi deseo y mis necesidades estén en Tus manos, Tú [eres el] Hacedor, [el] Creador del universo y de todas las fuerzas y poderes en el interior! Y yo puedo cumplir con mi actitud, mi propósito, mi deseo, a ese Tú que tiene como actividad para mí. ¡Y dejarlo con él, e ir a trabajar!” – 462-8

“Señor, aquí estoy! Úsame en los caminos que Tú sabes que son los mejores. Que mi entrada y salida de mí siempre sea aceptable a Tus ojos, mi Señor, mi Fuerza y mi Redentor “-. 2803-3

“Deja que la mente esté en mí que estaba en Él, que sabía que de Él mismo no podía hacer nada, sin embargo, en el poder de la luz del Padre de todos que pueda yo, que puedan todos, llegar a conocer Su amor mejor. Tu voluntad, oh Padre, que se haga en mí ahora mismo “-. 436-3

Para más información sobre los Ideales, vea el artículo “La importancia de los ideales”, de Kevin J. Todeschi.

This blog is also available in English at EdgarCayce.org/blog.

John Van Auken, es un orador de renombre internacional, miembro desde hace mucho John Van Aukentiempo y actual Director de ARE. Es autor de numerosos libros, entre ellos De Karma a Gracia y su libro más reciente, 2038: La Gran Pirámide. Cronología de una Profecía, y es colaborador habitual de la revista Venture Inward. Él es un reconocido experto en las lecturas de Cayce, la Biblia, las profecías antiguas, las religiones del mundo, y la meditación.

El Motivo por el I Ayuda

El motivo por el I Ayudapor Toni Romano

Tengo curiosidad por saber qué es lo que motiva a la gente a ser voluntaria, a dar su tiempo, su talento y su dinero para esta Obra. ¿Qué nos motiva a servir, además de la grandeza de las lecturas de Edgar Cayce? Me gustaría compartir con ustedes un relato de cómo llegué a este servicio, y me encantaría conocer su historia también.

Me crié en una iglesia cristiana evangélica que enfatizaba dar TODO de uno mismo al Señor. Eso significaba nuestro tiempo, nuestro talento y nuestro diezmo-¡y más si había una campaña o proyecto que necesitaba fondos adicionales! Esto no se cuestionaba en nuestra casa. Si las puertas de la iglesia estaban abiertas, nosotros estábamos allí!

Teníamos que tomar un autobús a la ciudad, cambiar de autobús en el centro de la ciudad, y tomar un segundo autobús a la iglesia. Y cuando se cobraban los cheques, el diezmo se ponía en el sobre para las ofrendas del domingo en la mañana. ¡Esto fue durante la Segunda Guerra Mundial y nuestro padre estaba en el Pacífico Sur defendiendo a nuestro país! Así que “nosotros” era mi madre, la abuela materna y su hermana.

A la tierna edad de siete años, encontré mi camino al altar para dar mi corazón al Señor. Yo sabía desde muy joven que iba a dedicar mi vida al servicio de Dios. Enseñé en la escuela dominical en mi adolescencia, que tenía lugar en las oficinas de nuestra Comunidad de Jóvenes, asistí a nuestra universidad de la iglesia, me especialicé en Educación Cristiana, y me casé con un estudiante ministerial. Las actividades de la Iglesia y sus miembros constituyeron la mayor parte de mi vida hasta que cumplí treinta años.

Mientras mi marido era co-pastor de una iglesia después del seminario, el movimiento de derechos civiles había nacido y nos hicimos muy activos. Los “padres” de la iglesia determinaron que ser activo en derechos civiles no era una expresión de gracia del ministerio y le quitaron las credenciales a tres de los ministros activistas, incluyendo a mi marido.

Es posible suspender las credenciales, y es posible cambiar su lugar de trabajo, pero una vida de servicio no cambia. No importaba si estaba trabajando como voluntaria en la escuela de mis hijos, enseñando en un aula de la escuela pública, trabajando en un programa de la comunidad o en la burocracia estatal. El mismo sentido de dedicación y compromiso es el que me motivó a darlo todo en el servicio. Sin embargo, lo que experimenté en ese momento de mi vida era que el servicio en sí mismo no era suficiente. Mi alma estaba hambrienta. Empecé a buscar más sentido a mi vida.

El motivo por el I AyudaSe empezó a abrir una puerta tras otra -un fin de semana de yoga con mi hermana, un interés en la astrología (aprender sobre el anteproyecto con el que nací), aprender a meditar con un compañero de trabajo y, como el destino quiso, ¡conectarme con alguien en una reunión del gobierno estatal que se convirtió en mi primer maestro espiritual y consejero!

Esa relación me llevó al material de Edgar Cayce y a ARE en 1983. Yo estaba realizando un cambio importante en mi vida, dejando un matrimonio de 26 años, un hogar cómodo, y ¡empezando a vivir mi vida por primera vez! Y aquí está esta “niña” de los campos de maíz de Illinois mudándose a la gran ciudad de Chicago. Yo conocía sólo a dos personas en mi primer trabajo, y ¡eso era todo! Mi consejero me dijo que buscara un grupo de estudio de Edgar Cayce. ¿Quién era este Edgar Cayce? ¿En qué me estaría metiendo yo? ¡Si ella lo dijo, yo confiaba en ella!

Busqué y busqué los papeles hasta que un día me encontré con un anuncio del programa de A.R.E: Encontrar el propósito de su alma, con Mark Thurston. Fui al programa, me hice miembro, y creé “Búsqueda de Dios” un grupo de estudio ¡a cuatro cuadras de donde yo estaba viviendo y trabajando! En ese mismo momento puse un pie en el camino correcto en mi vida!

Los principios de Cayce me han dado una mayor comprensión sobre “una vida de servicio”, que comenzó cuando tenía siete años de edad. Ahora veo que esta elección era en realidad mi IDEAL. Cada vez que un ejercicio de grupo se centraba en el descubrimiento de los ideales, me venía a la mente el ideal del Servicio– no es de extrañar. Mirar el Ideal, desde una perspectiva espiritual, mental y física le daba mucho más sentido al Servicio. En un momento dado, me encontré a mí mismo afinando el Ideal, añadiendo Servicio amoroso. Eso me hizo más consciente de “cómo” estaba dando servicio.

Cuando me puse totalmente absorta en el ajetreo del trabajo, me di cuenta de que estaba descuidando las prácticas espirituales para mantenerme centrada. ¡No me gustaba cómo iba mi vida! La próxima vez que trabajé con mi ideal, añadí el Regocijo en el Servicio amoroso para recordarme que no es el hacer lo que es tan importante sino la forma en la que nos comportamos cuando estamos sirviendo. Así que me ha llevado a un ideal de Amor, gozo, y paz.

Y esa es mi historia… ¡hasta ahora! Si está inspirado a compartir su historia y lo que le motiva a dar su tiempo, su talento y su apoyo financiero a este trabajo, me encantaría saber de usted. ¡Amor y bendiciones!

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Toni Romano posee una maestría en ciencias como Consejera de Desarrollo Humano por la Universidad de Illinois. Es miembro vitalicio de A.R.E. Ha sido miembro de un grupo de estudio durante 30 años. Ella trabajó como Coordinadora de la Región Central de Heartland y en el Chicago Center durante 9 años antes de mudarse a Virginia Beach, donde trabajó como coordinadora de promoción para la sede de ARE por 9 años. Actualmente es una facilitadora para la Transformación Personal y Courage Institute, Inc. en Internet en TransformationandCourage.org. Trabaja como voluntaria para el Call Center de A.R.E. y es miembra activa de Ayudantes Curativas alegres en el Grupo de Oración. Por favor envíe sus historias a ConnectWithToni@gmail.com.

Me niego a aceptar esta limitación — ¡Dios es mi fuente!

 por Suzette Faith Foster

     Q. ¿La curación puede ser instantánea o es siempre progresiva?

     A. La inclinación natural es progresiva, pero esto no indica que no pueda ser     instantánea, lectura de Edgar Cayce (443-6)

mountainbikeTodos nos aferramos, ya sea de manera explotada o intacta, a la sanación y al potencial manifiesto de la mente, cuerpo y espíritu. Necesité una experiencia para validar la profundidad y el poder de este potencial en mí mismo.

Me había encontrado con mis amigos para nuestro paseo semanal en bicicleta de montaña, que consiste en inclinarse en las curvas, pasar sobre obstáculos y saltar sobre pilas de troncos.

Llegamos a un conocido sube y baja, que habíamos dominado muchas veces antes, yendo primero por un lado y luego por el otro. Luego nos detuvimos y contemplamos uno mucho más grande que era nuevo en el camino. Yo quería probarlo.

En el deporte de bicicleta de montaña la velocidad es tu amigo. Continué hacia delante.

Mi rueda delantera se puso en contacto con el obstáculo. Pero después, me encontré disparada de cabeza en el suelo.

¡Mi cuello se quebró de repente!

Al yacer allí, traté de moverme, -pero no podía. Traté de hablar, pero no me salió ningún sonido. Yo estaba totalmente paralizada.

Luego dejé de respirar – la sentencia de muerte inminente.

Atrapada entre la vida y la muerte, surgió instintivamente mi propio entrenamiento. Todos los días, había practicado, como ahora ayudo a practicar a mis clientes, los principios de curación holística y espiritual. En ese momento, tuve la oportunidad de mi vida para poner en práctica mi creencia.

No podía moverme, no tenía voz, y no respiraba. Pero todo lo que necesitaba estaba dentro de mí; tenía mi mente y mi fe.

Un corto y poderoso mantra que usaba todos los días se exteriorizó de repente. Aún en el suelo, inmóvil, sin aliento, obligué a mi cuerpo, enfáticamente: “Me niego a aceptar esta limitación -¡Dios es mi fuente!

¡Boom! Lo que parecía un enorme rayo, libre de dolor recorrió mi cuerpo. -Repetí, Me niego a aceptar esta limitación -¡Dios es mi fuente!”

Un segundo rayo me traspasó instantáneamente.

¡Milagrosamente, recuperé el aliento! Mi cuerpo sin vida había aceptado la danza de mi mente, cuerpo y espíritu.Me niego a aceptar esta limitación

Los servicios médicos de emergencia (EMS) llegaron después de 17 minutos  y me transportaron al centro médico de Duke. Un médico de urgencias me dijo que mi parálisis total era el resultado de mi vértebra del cuello C2 totalmente separada y una lesión medular muy grave, la misma lesión que el fallecido Christopher Reeve había sufrido. Pronto, llegaron mis amigos y familiares. Yo les dije: “Esto es temporal. ¡Mírenme bailar”.

La cirugía para reconectar mi vértebra C2 fue todo un éxito. Pero yo todavía había quedado en un estado de tetrapléjica. Sin yo saberlo, mi doctor, Robert E. Isaacs, Director de cirugía de columna en Duke, preparó a una amiga diciéndole, “No esperes mucha mejoría en la condición de Suzette”.

Yo sabía que la profunda sanación que yo deseaba era mi responsabilidad de adentro hacia afuera. Así que hice afirmaciones, visualizaciones y meditaciones. También escuché CDs que me bañaban con frecuencias de curación de sonido.

Cuando me desperté de la cirugía, me negué a tomar medicinas para el dolor. No experimente ningún dolor. Ellos me dijeron que estaría en la UCI de unos 7 a 10 días. Yo les dije que estaría fuera en dos días y salí dos días más tarde. Ellos habían predicho que estaría tres semanas en el hospital como mínimo. Yo les dije que estaría fuera en una semana y así fue. El doctor Isaacs perplejo dijo “gente como tú no existe”. El dijo que la mayoría de la gente con heridas severas de médula mueren en el mismo sitio porque dejan de respirar. Yo había dejado de respirar. Él dijo que incluso los pocos que sobrevivían se quedaban tetrapléjicos. Y, a pesar de eso yo salí caminando del hospital.

Mi pasión y creencia en las enseñanzas e herramientas que había aprendido hasta ahora junto con mi viaje espiritual influenciaron directamente mi resultado. En retrospectiva, fue mi compromiso con mi profundización espiritual lo que literalmente salvó mi vida y me permitió una curación inesperada. Estoy agradecida por mi práctica de tener curaciones energéticas e ir hacia dentro para cambiar mi vieja programación, mi pensamiento limitado y mis heridas emocionales. Todo esto ha elevado mi vibración; una vibración que me ha magnetizado hacia una curación extraordinaria.

En unos meses, ya estaba haciendo vida normal: disfrutando de bailar, hacer caminatas, y de yoga. He sido bendecida al poder vivir la libertad emocional y física que la mente, el cuerpo y los principios espirituales permiten.

Un año después el doctor Isaacs escribió, “Considerando el deterioro de médula de Suzette, sus resultados sobrepasaron cualquier expectativa médica. La rapidez y total integración de su mejoría supera lo que se puede comprender. Por eso, estoy intentando darle sentido a esto en mi mente”.

Suzette Faith FosterSuzette Faith Foster  es consejera y facilitadora y curadora de energías a distancia, una autora transformacional y oradora. Para leer su historia completa y muchas otras historias personales e historias de clientes y para inspirarse en las profundidades de tu propio camino espiritual, lean el libro de Suzette Calling Back Your Power. Su página web es:  Choose2Thrive.com.

El impacto transcendental de la obra de Cayce

Por Denise E. Farris

Las lecturas de Edgar Cayce me han cambiado la vida durante muchos años, y los congresos de ARE y el grupo de estudio “En busca de Dios” han sido igualmente transformadores. Una de mis lecturas favoritas de Cayce habla del “propósito de nuestra alma” y sugiere que en vez de cambiar el mundo uno mismo de un día para el otro, puede ser tan sencillo como iluminar un aspecto de una persona que conoces, cada día. Me acuerdo de mi sensación de alivio ante una acción tan factible y, sin embargo, con un impacto colectivo tan poderoso que me guía hasta hoy en día.

Recientemente asistí al seminario “Atención plena” en la sede de ARE en Virginia Beach, VA. ¡Fue un gran congreso! Los conceptos son tan potentes que escribí una serie entera de notas por cada uno de los conferenciantes para recordarme a mí mismo de esos conceptos clave en el futuro. Muchas personas en la conferencia hicieron preguntas: “¿Qué pasa si mi carrera actual no está en línea con el propósito de mi alma? ¿Debo dejar de fumar? ” Sus dirigentes respondieron: ” ¿Qué piensa Usted ” Me explicaron que cada persona debe responder a esa pregunta en privado. Yo pensé en mi propia experiencia y me di cuenta de que en un período de 30 años, los estudios de ARE de forma gradual, pero totalmente, remodelaron mi vida externa para alinearme con mi ideal espiritual. ¡Ni siquiera había reconocido esto hasta la conferencia!.

En 1996 abandoné una firma de abogados para comenzar mi propia práctica. A pesar de que odio las litigaciones, casi el 95% de mi práctica eran disputas. ¡Sufrí muchas enfermedades inducidas por el estrés en esos primeros años! Durante los altibajos de más de 17 años, mi práctica privada se transformó poco a poco de un expediente contencioso completo en una práctica que es pequeña y variada, orientada en la mediación, flexible y rentable. Yo empiezo cada día con meditación y también puedo hacer meditaciones breves durante todo el día cuando es necesario. Puedo tomarme libre los miércoles y dedicar ese día para tener más equilibrio, para hacer meditación y masajes. Curiosamente, mis horas de sueldo y los ingresos no se han reducido aunque se podría esperar que lo hicieran. También soy capaz de proporcionar pro bono (donando servicios legales) para diversas organizaciones 501 (c) 3 obras de caridad, muchas de las cuales son, o bien terapia equina o programas de desarrollo de terapia equina, o casas de rehabilitación para adultos con discapacidad mental o física, o adultos jóvenes que apenas han sido liberados de las casas de adopción. Casi el 90% de mis casos de litigio se resuelven pronto y sin juicio. En muchos casos, las partes respectivas vuelven a hacer negocios otra vez. A principios de marzo, voy a completar mi formación Asociación Americana de Arbitraje como mediadora / árbitro AAA y esperamos que se centre cada vez más en ese lado de mi práctica. Sigo trabajando con pequeñas empresas y  minorías y con mujeres propietarias de negocios a nivel local, estatal, y en programas nacionales de desarrollo económico y en formación de abogacía legislativa. En otras palabras, sin haberme dado cuenta siquiera, ¡mi temible trabajo se convirtió en mi “trabajo ideal”! Era tan gradual que (¡aparentemente!) yo no me di cuenta de lo que estaba pasando hasta el congreso de ARE sobre Atención plena. Gracias ARE por la conferencia y por el sutil recordatorio de “atención plena” para reconocer y apreciar que lo que pedimos, es posible que lo hayamos recibido ¡sin siquiera darnos cuenta!

La conferencia también generó una sincronía increíble, durante e inmediatamente después de la misma. Otro participante de la conferencia, sabiendo que yo había hecho un montón de trabajo de formación legislativa, me habló de un libro escrito por el congresista Tim Ryan de Ohio titulado Una nación Consciente. Inmediatamente lo compré y lo leí en mi regreso a Kansas City. Los conceptos del libro, que emplean muchas de las nociones de Kabat Zinn Jon que se impartieron en la conferencia, eran justo la fuente de lo que estaba buscando de mi deseo de cambiar gradualmente el diálogo político. Dos días después de mi regreso, tuve que volar para hablar con uno de mis testigos expertos, ingeniero comercial de la construcción que se especializa en el análisis de varios millones de dólares de créditos de desarrollo comercial. En la cena, le hablé de que había completado recientemente el seminario de atención plena en Virginia Beach y de lo impresionada que estaba con los muchos conceptos discutidos. Imaginen mi sorpresa cuando me dijo que él estaba estudiando materiales de Lama Surya Das sobre el mismo tema. ¡Él no podía creer que acababa de asistir a una conferencia con el Lama y que lo había conocido y que fui capaz de hablar con él en persona!

Mi intención espiritual para el 2013 es “deliberación”. No puedo esperar a ver dónde y qué se ofrece cada día al seguir adelante. Me siento muy afortunada de haber asistido a la conferencia, visitado la sede después de tantos años, haber experimentado un masaje Cayce / Reilly ® por primera vez, y luego ser bendecida por estas múltiples “Qué casualidad”, después de la conferencia. Estoy muy agradecida a la organización A.R.E. y a su personal por continuar con esta importante labor.

Cuando pienso que me ha llevado casi 30 años escribir esta carta, me imagino cómo muchas otras personas anónimas, gente tranquila ha sido tocada por la experiencia y ¡por su trabajo! Por favor, recuerden el mucho y buen trabajo que se transfiere tranquilamente a las personas más allá de su conocimiento inmediato. Sigan así, y “¡Gracias!”

Denise E. Farris, Esq.

Denise Farris Esq.Denise es la socia gerente de la firma de abogados Farris, LLC en Kansas City, Mo., y practica negocios empresariales, construcción comercial general y la ley equina. La empresa goza del más alto rango de Martindale Hubbell “AV” por su experiencia y ética, y Denise se encuentra entre las mujeres prominentes Mujeres Abogadas, “las mejores ” y “Super Abogadas” del KC Business Journal Missouri / Kansas. Su práctica enfatiza la formación de la pequeña empresa, gestión de riesgos, contratación administrativa y de negocios mujeres cuestiones de desarrollo económico y de las minorías / pequeñas a nivel local, estatal y nacional. Denise es una autora y conferencista frecuente en los parámetros constitucionales de los programas de acción afirmativa del gobierno, así como vehículos de contratación pública únicos. Ella ha trabajado en los últimos veinte años con los gobiernos de Kansas City, Mo.; el Gobierno unificado del condado de Wyandotte, Estados de Missouri y Kansas en cada uno de sus programas de M / W / DBE. En 2013, Denise creó “Perspectivas Resolución de Disputas, LLC”, un servicio de mediación y arbitraje que utiliza la capacitación formal y guías para la práctica de la Asociación Americana de Arbitraje.