Dos Claves para las puertas del cielo

por John Van Auken

“Crea en mí un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí, limpiando mi vida, mi corazón, mi cuerpo, a través del amor en la vida de Cristo.” — Edgar Cayce, lectura 281-20.

“Crea en mí un espíritu perfecto, ¡oh Dios! ¡Con el deseo y el propósito de usar mi vida, mis talentos, mis dones, en tu servicio! Deja que me salida y mi entrada sea aceptable a Tus ojos. Y, mientras medito, sé tú en mí.” –Edgar Cayce, lectura 308-6.

En las lecturas de Cayce, uno puede encontrar muchas claves para abrir las puertas del cielo. Pero hay dos claves en las que nos podemos centrar aquí. La primera es tener un corazón puro y la segunda es tener una mente rejuvenecida. Realmente él ha descrito esta segunda clave como una “regeneración en la  montaña” identificando la montaña con el chacra del corazón y la mente superior.

Un corazón puro y una mente rejuvenecida abrirán el camino a la felicidad última y a la iluminación. Estas pueden parecer dos claves fáciles de encontrar y poseer pero en la práctica son muy difíciles. Por suerte, él también nos da dos consejos: (1) usar tu voluntad para cambiar los sentimientos y los pensamientos y (2) disfrutar de una transformación mágica que se produce de manera natural cuando uno permanece en el corazón y en la mente del Creador.

El corazón puro se edifica en la observación de nuestras motivaciones y deseos. Distánciate de los sentimientos automáticos y pregúntate “¿Por qué me siento así? ¿Cuales son mis deseos verdaderos?”. Como Jesús dijo “Donde esté tu corazón allí también estará tu tesoro”. Tu corazón es la clave de tu tesoro y un corazón puro abre el cofre del tesoro de los cielos. Para cambiar nuestro corazón necesitamos ajustar nuestros sentimientos, emociones y deseos. Se requiere que comprometamos nuestra voluntad. La voluntad reina sobre los sentimientos automáticos y los redirige de acuerdo a un nuevo ideal. El nuevo ideal se expresa en las emociones espirituales del amor, el perdón, la paciencia, la bondad y la comprensión. Se expresa en el “amaos los unos a los otros”, “perdona setenta y siete veces”,  y similares.

Las lecturas de Cayce son claras con respecto a la pureza. Es un corazón altruista orientado a los demás, un corazón sin motivaciones o deseos egocéntricos que considera la voluntad de Dios y las necesidades de los demás. Este corazón es una casa para el Creador.  Cayce recomendaba a menudo la oración “No mi voluntad, oh señor, sino Tu voluntad sea dada y a través de mi este día.” El a menudo nos animaba no simplemente a Ser buenos pero a ser buenos Para algo. Ese algo es la clave para determinar cuan puro es nuestro corazón. ¿Somos buenos para  ser vistos por los demás? ¿Somos buenos porque somos mejores que los demás? ¿Somos buenos porque seremos recompensados? ¿O somos buenos porque el espíritu de la bondad es Dios en acción, y como tal hace que el mundo sea un lugar mejor para nosotros estar en él? La última razón es ser bueno “para algo” y se corresponde con el ideal altruista.

Considerando el consejo de Cayce de meditar no para que “nos sintamos  mejor” sino “para que el mejor tu salga hacia fuera.” ¿Ven la sutil diferencia? Una es auto-enfocada y auto gratificante. La otra busca el mejor tu y eso hace la vida mejor para todos los que están a tu alrededor.

Involucrar nuestra voluntad es la manera de encontrar y mantener esta clave. Pero hay otra manera que nos otorga un poder que no podríamos recibir de otro modo. Es la oración profunda y la meditación que alza nuestros corazones en el corazón de Dios y viviendo en el, permite que nuestro corazón se ajuste al de Dios. No hay otra manera de disfrutar del beneficio de esto que alzarse uno mismo en el corazón de Dios.

Activar el corazón externo – controlando nuestro corazón de modo voluntario, unido a un afinamiento receptivo interno del corazón de Dios- logra un corazón puro y abre las puertas del cielo.

Consideremos ahora la mente rejuvenecida. Al igual que el corazón puro, la mente rejuvenecida puede lograrse de dos modos.

El primer modo es retrocediendo y observando nuestros pensamientos. Si surge un pensamiento negativo, aquiétalo. Reemplázalo con uno positivo. Si surgen dudas, aléjalas mientras confías en Dios.  La única manera de crear estos ajustes es usando nuestra voluntad dada por Dios para controlar nuestros pensamientos y cambiarlos, para llenar nuestras mentes con fe, esperanza y confianza en Dios. Al usar afirmaciones y versos breves que mantengan la mente en el camino correcto a través del día es un buen consejo de Cayce.

La segunda medida  para rejuvenecer la mente es alzando nuestra mente en las más altas dimensiones de la conciencia, en la Mente de Dios. Permanecer en esta Conciencia Universal revitaliza e ilumina nuestra mente. Las lecturas de Cayce nos enseñan a levantar nuestra fuerza vital del cuerpo, el kundalini, desde los chacras inferiores a los superiores, mientras mantenemos un ideal centrado en Dios. Un ideal puede ser comparado a una estrella polar que guía tus energías a medida que las mueves. También puede ser comparado a un patrón previo cuando haces un vestido o a un plano de una casa. El kundalini puede ser elevado para el bienestar o para un fin en específico, para el bien o para el mal, para la claridad o para la confusión. Cada chacra tiene su vibración más alta y más baja de acuerdo a la fuerza vital que la atraviese. Cuando la fuerza vital alcanza las vibraciones más altas siguiendo el ímpetu del ideal más elevado, abre las puertas del cielo. El cuerpo está conectado de este modo con este propósito. El antiguo símbolo de la serpiente emplumada refleja la subida de la fuerza vital (serpiente) con el ideal más alto y la mente más elevada (las alas).

El día de acción de gracias, Navidad y el día de Año Nuevo son momentos propicios para un nuevo comienzo para crear con un corazón puro y una mente rejuvenecida. Y la práctica diaria regular mantiene estas claves bajo control.

John Van Auken es un conferenciante internacional y autor de una variedad de temas que van desde la espiritualidad mística a la vida moderna. Popular entre las audiencias de A.R.E en todo el país, Auken ha escrito muchos libros que son best sellers, entre los que se incluyen From Karma to Grace, Toward a Deeper Meditation, and 2038:The Great Pyramid Timeline Prophecy.  El gran conocimiento de John sobre las lecturas de Cayce, la Biblia, el antiguo Egipto y otras religiones mundiales se combina con años de aplicación práctica de estas verdades en su propia vida. Sus presentaciones llenas de entusiasmo incluyen información útil, profunda e historias reveladoras. Sus técnicas claras, paso a paso, incluyen herramientas prácticas para el autodesarrollo y el auto entrenamiento. John viaja mucho y es un líder de viaje en grupos muy popular y dirige seminarios y retiros por todos los EEUU y en el extranjero.

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